Cuando estamos en medio de algún padecimiento, por lo general las preguntas que nos hacemos son: «¿Va a terminar esto? ¿Cómo detengo el sufrimiento? ¿Cómo puedo hacer que cese y pueda así volver a hacer algo útil o bueno?»
No obstante, cuando vemos las cosas desde otra perspectiva aparecen otras opciones. Podemos decir: «¿Cómo puedo encontrarle el lado positivo a esta situación? ¿Qué puedo ganar de este sufrimiento o pérdida? ¿Cómo puedo convertir este impasse en un instrumento que de alguna manera me impulse hacia adelante?»
Circunstancias tales como una pérdida, el dolor, las enfermedades, las penas, la soledad, sufrir persecución, etc., no son las que determinan el resultado de una situación determinada; lo que lo determina es la forma en que encaramos las circunstancias.
El éxito no consiste simplemente en escapar a los problemas de la vida. Es aprender a beneficiarse de dichas dificultades en beneficio propio y de los demás. La fe y el amor del Señor por nosotros son parte integral de nuestra vida como hijos, pero debemos decidirnos a hacer uso de lo que Él nos provee. Por ser hijos con libre albedrío, cada cual debe decidir en qué forma va a reaccionar ante las dificultades, si va a luchar por remontarse sobre los desafíos y marcar la diferencia a pesar (e incluso debido) a las dificultades que se le presentan, o si va a sucumbir ante ellas y convertirse en víctima de sus propias circunstancias.
Como reza el dicho: lo trágico no es que los hombres lo intenten y fracasen, sino que nunca lo intenten.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s