1. ¡El miedo es el mayor asesino en la actualidad! ¡Aunque no lo parezca, el miedo causa más enfermedades, trastornos mentales y muertes prematuras que ninguna otra cosa en este mundo! La medicina ha descubierto que cuando se es presa de gran temor, se destruye el tejido muscular del corazón. La Dra. Marilyn Cebelin, escribió en la revista médica Pulse que la hormona adrenalina destruye, así como suena, el tejido muscular del corazón cuando se siente gran tensión y temor.
2. Círculos médicos canadienses informan también que la preocupación aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas, al debilitar la resistencia del organismo a los microbios. Según el Dr. Robert Haggerty, un estudio reciente de casos de infecciones producidas por estreptococos reveló que uno de cada cuatro casos de tales infecciones tuvo lugar después de traumas y ansiedades prolongadas. ¡Las enfermedades cardiacas, la presión alta, la artritis y las úlceras del estómago son básicamente causadas por la preocupación, la tensión, la fatiga y el temor!
3. Jesús dijo que en los últimos tiempos «desfallecerían los hombres por el temor». (Lucas 21:26) Según los médicos, actualmente hay más fallos cardiacos que en toda la historia del mundo, porque hay más temor. ¡En 1982, los ataques al corazón fueron causa de 554.900 fallecimientos nada más en los EE.UU., y las enfermedades causadas por la hipertensión, de 31.500!
4. ¡Hoy en día la gente tiene miedo! Tiene miedo del futuro, tiene miedo de lo que pueda suceder en el mundo, tienen miedo unos de otros, temen presiones de tipo social, temen no aprobar en los estudios o fracasar en el trabajo, temer perder su empleo. Temen no tener lo suficiente para mantener a su familia. ¡Temen muchas cosas!
5. Por increíble que parezca, una gran parte de dicho temor procede del egoísmo, de preocuparse más de lo debido por uno mismo, por sobrevivir, por no perder la imagen que los demás tienen de uno, por lo que el futuro le depara a uno. El apóstol Juan escribió: «El perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo.» (1a de Juan 4:18) Cuando el «amor perfecto» de Jesús llena nuestra vida, desplaza a esa preocupación y temores egoístas, y cuando tenemos el corazón lleno de amor a los demás, no pensamos ni nos preocupamos tanto por nosotros mismos.
6. Hay muchas clases de preocupaciones y temores, y dos de los más comunes tienen que ver con el pasado y el futuro: remordimiento por el pasado y temor al futuro.
7. Los transatlánticos modernos nos pueden enseñar una manera de evitar que tales temores nos afecten: están construidos de tal manera que el capitán puede oprimir un botón que acciona unas compuertas metálicas que descienden separando entre sí los diversos compartimientos estancos para que si en caso de accidente es perforado el casco, el barco se mantenga a flote. Así debería ser con el «barco» de nuestra vida; tenemos que aprender a hacer bajar compuertas que cierren el paso a las preocupaciones por los errores y fallos del pasado y bajar otra que cierre el paso a los temores infundados sobre el futuro para que podamos vivir únicamente pensando en el momento actual. ¡Si no, es posible que nos hunda el peso de la preocupación!
8. Jesús dijo: «No te preocupes por el día de mañana. Cada día tiene bastantes problemas de por sí.» (Mateo 6:34) Pero hay muchos que son como aquel loco que estaba en el manicomio y su principal manía era el temor a quedarse sin comer la próxima comida. ¡En cuanto terminaba una comida, empezaba a preocuparse por la siguiente, y malgastaba la mayor parte del tiempo y sus fuerzas preocupándose! ¡Qué ridiculez!
No tiene sentido preocuparse por el futuro. ¿Para qué vamos a abrir un paraguas si no está lloviendo donde estamos? Además, ¿te has fijado en que las cosas que más nos preocupan nunca suceden? Como dijo el célebre escritor Mark Twain hacia el final de su vida: «Soy anciano y he tenido muchos problemas… ¡la mayoría de los cuales nunca sucedieron!»
9. Hace poco leí que cierto hombre de negocios hizo lo que llamó un «cuadro de preocupaciones» en el que anotó todos los temores que tenía. Descubrió que el 40% de ellos eran cosas que con toda probabilidad nunca sucederían; el 30% tenía que ver con decisiones que había tomado en el pasado y ya era tarde para remediar; el 12% tenía que ver con críticas que hacían los demás de él; y el 10% eran preocupaciones sobre su salud. ¡Llegó a la conclusión de que sólo el 8% de sus preocupaciones estaban justificadas!
10. ¡Naturalmente, los cristianos no tenemos que temer ni preocuparnos por nada, porque sabemos que «todas las cosas redundan en bien de los que aman al Señor!» (Romanos 8:28) El conocido evangelizador Dwight L. Moody acostumbraba decir: «¡Al Cielo se puede viajar en primera o en segunda clase! La segunda clase es: én el día que temo, yo confío.’ (Salmo 56:3) Y la primera es: ‘Me aseguraré y no temeré.’ (Isaías 12:2) Entonces, ¿por qué no compramos un pasaje de primera clase?
11. ¡Una de las mayores liberaciones para el cristiano es ésa, liberarse del temor! De toda clase de temor: temor a lo desconocido, temor a la oscuridad, temor a los enemigos, temor al fracaso o temor a la muerte. ¡En Jesús hallamos liberación total del temor! ¡Si confías en Dios, tendrás fe y no temerás. Sabrás que tu Padre Celestial te ama y te cuidará a ti y a los tuyos: a tu familia, tu futuro, tu trabajo, tu mujer, tus hijos, todo lo que tienes, si haces todo lo posible por amarle, obedecerle y seguirle!
12. Lo que evita que tengamos temor es la fe en Jesús. ¡El mejor remedio que hay contra el temor es la fe en Dios! «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? ¡No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio! ¡Porque el perfecto amor echa fuera todo temor!» (Salmo 27:1, 2a a Timoteo 1:7, 1a de Juan 4:18)
13. La fe y el temor no pueden llenar todos tus pensamientos y corazón al mismo tiempo. ¡Es imposible! Es como la ley natural de la física, que afirma que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Y lo mismo sucede en el plano espiritual. ¡La fe es lo contrario del temor, y cuando se tiene fe, es imposible temer!
14. ¡Encender la fe en el corazón es como encender la luz en una habitación! Si entras en una habitación y está oscuro, ¿cómo te deshaces de la oscuridad? ¿Intentas ahuyentarla? ¿Entras con los puños cerrados para luchar contra ella? No; cuando no quieres que la habitación esté oscura enciendes la luz, ¿verdad? ¡Dejas que entre la luz! ¡Y entonces la oscuridad da media vuelta y se va enseguida! «¡La sombra de la noche se elimina al dejar paso al amor y la luz divina!»
15. ¡Y así es como se libra uno del temor! ¡Encendiendo la fe! ¿Y cómo se obtiene la fe? ¡Leyendo la Palabra de Dios en la Biblia y el Alimento Cotidiano! La Biblia dice: «¡La fe proviene de oír la Palabra de Dios!» (Romanos 10:17) ¡La fe aparece y crece al leer fielmente la Palabra de Dios! La Palabra es lo que te fortalece e infunde más fe. De modo que cuanto más leas la Palabra, más fe tendrás y menos temor.
16. ¡Por otro lado, por raro que parezca, hay algunas clases de temor que son saludables! Conviene temer el –o al menos tener un respeto sensato del– fuego, la electricidad, el rayo y cualquier cosa que pueda causar accidentes y hacernos daño a nosotros o a los demás. ¡Dios ha puesto en nosotros unas reacciones automáticas beneficiosas, instintos protectores, que hacen que reaccionemos rápida e instintivamente ante el peligro!
17. ¡El temor más sano de todos es el temor de Dios! La Biblia dice: «El temor de Dios es el principio de la sabiduría.» (Proverbios 9:10) ¡Parte de nuestro amor a Dios debe ser un respeto y temor saludable de El, del mismo modo que un niño respeta a su padre, y más si se ha portado mal y hecho algo que no debe, y sabe que se merece unos azotes! Temer a Dios es una forma de adorarle. Es concederle el respeto y veneración que se merece.
18. Sin embargo, de la misma manera, temer al Diablo es otro ejemplo de temor malo y destructivo que lo desgarra a uno sometiéndolo a una fatiga y esclavitud espiritual. ¡Temer al Diablo y sus poderes es en realidad adorar al Diablo! ¡Así que no lo hagas! ¡Ni por una fracción de segundo! «¡Al Señor tu Dios adorarás y a El solo temerás!» (Mateo 4:10) El sabio rey Salomón dijo: «¡Todo el deber del hombre es temer a Dios –sólo a Dios– y guardar sus mandamientos!» (Eclesiastés 12:13) ¡Si pones tu fe en Dios y le temes a El, todos los demás temores se desvanecerán!
19. Como es natural, debemos reconocer que el Enemigo, el Diablo, tiene cierto poder. No sólo eso, prácticamente todo el poder del Diablo está en el temor. ¡Muchas veces intenta asustarnos y decirnos toda clase de barbaridades para asustarnos! Pero no tienes por qué escucharle. Jesús dijo que el Diablo es mentiroso desde el principio. (Juan 8:44) ¡El Diablo es un mentiroso y generalmente es un fanfarrón que casi nunca cumple sus amenazas! ¡Y menos con un hijo de Dios que está protegido por el Espíritu Santo y los ángeles del Señor!
20. El Diablo me recuerda a un perrito pequinés muy feo que me encontré el otro día cuando salí de compras. Sin ninguna razón se puso a ladrarme como loco. Su dueña, una señora mayor, lo tomó en brazos y dijo nada menos que: «¡No se preocupe! ¡Es un diablito!» ¡Y eso me mostró claramente cómo es el Diablo! ¡Hace mucho ruido cuando en realidad es muy pequeño e impotente al lado del Señor!
21. ¡De manera que no tienes que temer jamás el poder de Satanás, porque Dios es mucho mayor que ningún diablo! ¡Y que el propio Satanás! ¡El poder del Señor es muchísimo mayor! «Mayor es el que está en ti (Jesús) que el que está en el mundo (el Diablo).» (1de Juan 4:4) O sea, que Dios nos dice: «¡Mi poder en ti es mucho mayor que el del Diablo en los hijos del mundo! ¡Mucho mayor” ¡De hecho, todos los diablos del infierno, hasta el propio Satanás, están sujetos a tu poder, porque tienes el poder de Cristo! Jesús dijo: “¡Toda potestad me es dada (a Mí) en el Cielo y en la tierra!” (Mateo 28:18) Tú no eres más fuerte que el Diablo, ¡pero Jesús sí! ¡Y tienes a Jesús y su poder, y el Diablo y sus demonios están obligados a hacer lo que les digas cuando se lo ordenes en el nombre de Jesús!
22. ¡Si crees que el Diablo te está atacando con temores, preocupaciones, ansiedad, etc., puedes orar en el nombre de Jesús para resistir y derrotar al Diablo! Jesús dijo: “He aquí os doy potestad sobre toda fuerza del Enemigo, y nada os dañará.” (Lucas 10:19) ¡Ese poder está a tu disposición si crees la Palabra de Dios, invocas Sus promesas y oras en el nombre de Jesús! No sólo eso: si estás lleno de fe y del Espíritu Santo, tienes autoridad para resistir al Diablo directamente, tal como hacían Jesús y sus discípulos.
23. Recuerdo que cuando era un muchacho de 12 años y repartía periódicos a domicilio tuve que entrar en cierto patio para pasar a una casa que había al fondo. ¡De pronto salió ladrando y gruñendo un gran danés tremendo que se me acercaba saltando y corriendo a toda velocidad! “¡Oh no!”, pensé, “¡Llegó mi hora! ¡Se acabó!” Pero sabía que no podía volverle la espalda, porque entonces sí que me mordería. ¡Pero por otro lado, era demasiado grande para hacerle frente, y yo me había metido en su territorio! Era simplemente demasiado grande para mí.
24. ¡Gracias a Dios, me acordé de clamar al Señor, e hice algo que nunca había hecho, pero que después le he hecho muchas veces al Diablo cuando ha intentado atacarme, asustarme y meterme miedo! Lancé de pronto la mano hacia él exclamando: “¡TE REPRENDO EN EL NOMBRE DE JESUS!” ¡Y vaya, frenó, en seco! ¡Se detuvo de golpe totalmente sorprendido! ¡Y dio media vuelta y huyó!
25. ¡El Diablo es como aquel perro, es un cobarde! ¡Y si le plantas cara y lo resistes en el nombre de Jesús, huye! ¡No se triunfa sobre el Enemigo huyendo de él! ¡La victoria se gana sin cederle terreno, y poniéndolo en fuga a él!
26. Hay temores que son imaginarios, mientras que otros, como aquel perrazo, son reales. ¡Pero ya sean reales o imaginarios, tienes poder sobre tus temores para reprenderlos y librarte de ellos en el nombre de Jesús! ¡Tienes que luchar contra el temor y contra el Diablo! ¡Tienes que afrontar tus temores, reconoce que los tienes, distinguir los que son fundados de los infundados, lo verdadero de lo falso, y ponerte al ataque para disipar la vaporosa ficción que es cuento y ahuyentar la realidad que sea una verdadera amenaza!
27. ¡Una forma excelente de hacer frente a tus temores es alabar al Señor y citar la Palabra de Dios en voz alta! Apréndete de memoria pasajes de las Escrituras que te infunde fe, como por ejemplo el Salmo 23: “El Señor es mi pastor… no temeré mal alguno.” Deja de pensar en todo lo demás y piensa simplemente en Jesús, Su Amor y Su poder. “Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera.” (Isaías 26:3)
28. Hay también algunos temores con los que puedes necesitar ayuda para combatirlos. Algunas personas tienen temores muy arraigados que son verdaderas fobias. Por ejemplo, los hay que prácticamente sienten pánico de estar encerrados en algún sitio. Otros tienen miedo de las alturas, de los túneles, de la oscuridad, las serpientes, etc. ¡Si hay alguna cosa que te aterroriza y no te sientes con fuerzas para resistir ese temor con la ayuda del Señor, es mucha ayuda que otra persona ore contigo para que te libres de él! La Biblia dice: “¡Uno puede perseguir a mil, pero dos pueden hacer huir a diez mil!” (Deuteronomio 32:30) “¡Si dos de vosotros se pusieran de acuerdo en la tierra en cuanto a cualquier cosa que pidieren, les será hecha por mi Padre que están en los Cielos!” (Mateo 18:19)
Con frecuencia, hay temores irracionales muy arraigados que son producidos por malos espíritus, por demonios, ¡y –como ya dijimos– se les puede ordenar a tales espíritus que se vayan en el nombre de Jesús! ¡Y están obligados a obedecernos! “¡Someteos a Dios, resistid al Diablo y huirá de vosotros!” (Santiago 4:7)
29. ¡Así que no tengas temor del Diablo! ¡El tiene miedo de ti! “¡El Diablo sale disparado cuando ve al más débil de los santos arrodillado!” ¡El Diablo de nos debe dar ningún temor! ¡Fue derrotado hace 2.000 años! ¡Cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, triunfó conquistando nuestras almas en la cruz del Calvario!
“¡si del infierno una legión
quisiera aniquilarnos,
no temeremos, porque en Dios
y en su Verdad triunfamos!
¡El Príncipe del Mal
no nos hará temblar!
Luchemos sin cuartel
Que él pronto va a caer;
¡una Palabra basta!” ¡JESÚS!

30. ¡Por medio de Jesús y de su Palabra, tienes poder sobe el Diablo y todos los temores! ¡Ora, cree y libérate del temor hoy mismo! ¡En el nombre de Jesús ¿Amen?

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