Mediante Su Amor, todos formamos una sola Familia porque estamos casados con un solo Señor, somos una Esposa y trabajamos unidos para el Esposo, en sacrificado servicio a los demás. No estamos congelados formalmente en una institución, sino que estamos amalgamados por el amor incandescente de Su Espíritu e integrados entre nosotros. ¡Totalmente unidos! ¡Un solo cuerpo, la Esposa de Cristo!
¡Dios no acepta dioses ajenos delante de El, ni siquiera la santidad del dios matrimonial! Dios es también el Dios del matrimonio, pero lo más importante es estar casado con El y con Su obra. Nosotros no restamos importancia a los lazos matrimoniales; simplemente consideramos que nuestros lazos con el Señor y con la Familia mayor son más fuertes y más importantes.
Señor, Tú nos has reunido convirtiéndonos en Tu única esposa. Te agradecemos esa amorosa unión que nos junta a todos contigo, disfrutando cada uno de dulce compañía y amor, colaboración, trabajo y diversión, alcanzando muchos logros para Tu Reino. Ayúdanos a dar así como a recibir, a permanecer unidos como una sola persona, a vivir como una sola persona y a trabajar y orar juntos como una sola persona. ¡Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén!

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