La Navidad, el mejor regalo

Abi May

Introducción

La Navidad es

Alegría navideña

El amor, esencia de la Navidad

Dar

Momentos de quietud

Ocho milagros de la Natividad  

Navidad eterna

Continua Navidad

Introducción

La venida de Cristo a la Tierra fue un regalo que nuestro Padre celestial le hizo al mundo, pero también a cada uno de nosotros, un obsequio que no cesa de satisfacer, de fascinar y de multiplicarse.

Para los privilegiados que vieron la estrella, el coro de ángeles y al Niño en el pesebre, aquella fue una experiencia espiritual inesperada y sobrecogedora. Para los pocos que reconocieron al Mesías en aquel bebito, fue un sueño hecho realidad. Para ellos y para los millones de personas que desde entonces han creído, la puerta que lleva a la vida eterna quedó abierta.

Te invitamos a participar de ese milagro, esa promesa y ese gozo inefable.

¡Ojalá que en estas fiestas las estimulantes lecturas de la presente obra llenen tu vida y tu hogar de destellos del espíritu de la verdadera Navidad!

 

Que la luz que Dios envió al mundo ilumine tu corazón.

Que el espíritu de la Navidad te traiga paz.

Que la dicha de la Navidad te infunda esperanzas.

Que la fraternidad que se respira en estas fechas te haga sentir amor.

Y cuando haya pasado la temporada navideña, que todo el año conserves su espíritu y su alegría.

La Navidad solo se festeja una vez al año; pero el regalo de amor que nos hizo Dios es para siempre.

 

Nos visitó desde lo alto la Aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.  Lucas 1:78,79

La Navidad es

En Navidad el amor es rey,

¡y no hay prodigio que el amor no pueda hacer!

Anónimo

 

La Navidad es una ocasión de vivir momentos inolvidables, que perdurarán años en nuestro afecto.  Shannon Richards

 

La Navidad es una época de regocijo. Es una fecha para reflexionar con gratitud en todo lo que nos deparó de positivo el año que está acabando. Es un buen momento para agradecer el amor que nos ha enviado el Cielo. 

 

Lo que hace tan entrañable la Navidad no son los regalos, los adornos ni las festividades, sino lo que ofrecemos de corazón a Jesús y al prójimo.  Alex Peterson

 

En la Nochebuena celebramos el momento en que el gran Creador del universo envió al mundo Su más preciado regalo, una criaturita indefensa y débil que trajo un mensaje de amor, esperanza y salvación para todos los pueblos.  Michael Roy

 

La Navidad es una época del año en que Dios consigue que el mundo le preste más atención que de costumbre. Revivimos el milagro del pesebre, el nacimiento de Jesús en Belén.  Rohit Kumar

 

En última instancia, la Navidad es una celebración del amor que Dios abriga por cada uno de nosotros.  Casey Parker

 

¿Por qué no me organizas este año una fiesta de cumpleaños? ¡Cántame Cumpleaños feliz, prepárame un rico pastel, ponme velitas y dime cuánto me quieres! Al fin y al cabo, ¡en Navidad se celebra Mi cumpleaños!  Jesús

 

Nochebuena

Pastores y pastoras,

abierto está el edén.

¿No oís voces sonoras?

Jesús nació en Belén.

 

La luz del cielo baja,

el Cristo nació ya,

y en un nido de paja

cual pajarillo está.

 

El niño está friolento.

¡Oh noble buey,

arropa con tu aliento

al Niño Rey!

 

Los cantos y los vuelos

invaden la extensión,

y están de fiesta cielos

y tierra… y corazón.

 

Resuenan voces puras

que cantan en tropel:

¡Hosanna en las alturas

al Justo de Israel!

 

¡Pastores, en bandada

venid, venid,

a ver la anunciada

Flor de David!

                                    Amado Nervo (1870-1919)

La Navidad nos presenta diversos papeles que podemos desempeñar:

– Puedes ser María: Asume de buena gana el rol que Dios te asigne, sea cual sea.

– Puedes ser José: Confía en lo que te dice Dios, aunque no lo entiendas, y esfuérzate al máximo por cumplir Sus designios.

– Puedes ser un pastor: Emociónate con la noticia del nacimiento y dásela a conocer a cuantas personas puedas.

– Puedes ser un rey mago: Adora a Jesús y hazle valiosos regalos.

– Puedes ser una estrella: Irradia la luz de Dios y señala el camino que lleva a Jesús.

– Puedes ser un ángel: Proclama a viva voz las Buenas Nuevas.

 

La restauración

En Repintar el ángel, Wilfred Peterson cuenta la restauración de una estatuilla de un ángel que llevaba de la mano a un niño. Había quedado olvidada en un estante de un establecimiento de compraventa de antigüedades, hasta que un cliente que curioseaba en la tienda la encontró, toda cubierta de hollín y polvo, y de pronto se le ocurrió una idea inspirada: rescatarla, restaurarla y colocarla en un lugar destacado entre sus adornos navideños.

En el taller del sótano de su casa, bañó al ángel y al niño con esmalte blanco brillante. Seguidamente pintó de purpurina dorada las alas del ángel y el cabello del niño. Cada pincelada obraba maravillas. La vieja y sucia estatuilla se transformó en una figura flamante y reluciente, un objeto de singular belleza.

«¿No es eso lo que nos pasa en Navidad? -se dijo el hombre mientras pintaba-. Llegamos al final del año sucios y deslucidos. La Navidad entonces nos repinta con los colores del amor, la alegría y la paz».

 

Yo nací en Navidad. Tú en estas fechas puedes renacer.  Jesús

 

La Navidad cobra un valor muy singular cuando reflexionamos en lo que hizo Dios por el mundo, y más aún cuando le permitimos que obre personalmente en nosotros. A todos nos viene bien que nos repinten de cuando en cuando. Nos hace falta rearmarnos de amor y de paz y tener la certeza de que Dios ha perdonado nuestras faltas y pecados. ¿Qué mejor momento para ello que la Navidad? 
Chloe West

 

Pocas cosas hay que no pasen de moda en un mundo que es capaz de cambiar radicalmente de la noche a la mañana. Hay algo, sin embargo, que nunca quedará desfasado: la necesidad de amar y de ser amado. Esa es la esencia de la Navidad.  Jesús

 

El sentido de la Navidad

¿Por qué será que la gran fiesta de la cristiandad, en que celebramos el día en que Dios, por amor, envió a Jesús para alegrarnos la vida y aliviarnos la carga, es para muchos una de las épocas más ajetreadas del año? ¿Será porque nos olvidamos del verdadero sentido de la Navidad? A veces se nos escapa entre los adornos, las luces, los regalos y el jolgorio. Al arrinconar el verdadero motivo de la fiesta, se nos escurre entre los dedos la felicidad que la acompaña. Los preparativos muchas veces opacan la razón de ser de la Navidad, que es expresarle a Dios nuestro agradecimiento y aprecio por el gran regalo que hizo a la humanidad.

La mejor forma de celebrarla es hacerle regalos a Jesús, obsequios en prenda de nuestro amor y gratitud. Es una época en que podemos hacer una pausa para recordar a los que con frecuencia sufren el olvido. Podemos tender una mano a los necesitados.

De esa manera no solo hacemos feliz a Dios, sino que hallamos profunda satisfacción. 
Alex Peterson

 

Oración navideña

Padre celestial, nuevamente llega ese día de gozo que corona un año más con paz y buena voluntad.

Ayúdanos a revivir como corresponde el nacimiento de Jesús y a participar del canto de los ángeles, la alegría de los pastores y la adoración de los magos.

Cierra las puertas del odio y abre de par en par las del amor por todo el mundo.

Que cada regalo transmita bondad y dulzura; y cada saludo navideño, buenos deseos.

Líbranos del mal mediante la bendición que Cristo trae consigo, y enséñanos a ser alegres y puros de corazón.

Que en la mañana de Navidad amanezcamos felices de ser Tus hijos; y que en la noche nos entreguemos al sueño llenos de gratitud, perdonando y perdonados, por amor a Jesús.

Amén.

Henry van Dyke (1852-1933)

Alegría navideña

¿A dónde vais, zagales?

-¿A dónde vais, zagales?

-A Belén

a ver maravillas

que son para ver.

-Decidnos, zagales,

¿cómo lo sabéis?

-En los aires

lo cantan los ángeles,

con voces sonoras.

¡Oíd, atended!

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)

 

Estas cosas os he hablado para que Mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.  Jesús (Juan 15:11)

 

Mi alma vibra de gozo

            cuando resuena

            en Nochebuena

ese coro divino, armonioso.

«Nació Cristo», los ángeles cantan.

            Sus voces trascienden;

            el mundo encienden

con alegría santa.

Paul Gerhardt (1607-1676)

 

Creyendo en [Jesús] aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso.  1 Pedro 1:8

 

Ofréceme alegría

No puedo siquiera empezar a describir la alegría que siento cuando te veo rebosante de gozo y felicidad. ¡Verte feliz me hace feliz! Me gusta mucho que te detengas a mirar a tu alrededor y adquieras conciencia de la gran cantidad de bendiciones que te he prodigado. Comprendo que a veces no estés de humor para dar gracias por todo lo bueno que tienes, pero eso es ni más ni menos lo que quiero que hagas por Mí esta Navidad.  Jesús

 

Todo el mundo sabe que el dinero no hace la felicidad. Sin embargo, ¡qué rápido se olvida eso durante las fiestas! Es muy fácil dejarse arrastrar por la fiebre de adquirir juguetes para los niños, ropa a la última moda y novedosos aparatos, y descuidar los gratos momentos que podrías pasar con tus familiares y amistades, ofreciéndoles el mejor de los regalos: amor.  Jesús

 

La luz del mundo

La luz tiene un lugar muy importante en la Navidad: la estrella, el resplandor de los ángeles, las lucecitas navideñas… Y sobre todo, Yo: «¡Luz soy del mundo!»  Jesús (Juan 9:5)

 

Esta noche, en la Tierra oscura,

prendamos mil luces navideñas.

Que miles y miles reluzcan

y todo el cielo se encienda.

 

Una noche de cielo estrellado,

en un establo humilde y frío,

María dio a luz a un hijo amado,

bello y compasivo.

 

Vino a traernos luz y amor

y paz a los de buena voluntad.

Que esparzan las velas su resplandor.

¡Cantemos con júbilo en Navidad!

 

Villancico tradicional de Suecia

 

El árbol de Navidad

Contemplando un arbolito de Navidad, me dije: «Es bonito. Pero ¿qué significa para mí?»

El árbol de hoja perenne simboliza a Jesús, que vive inconmoviblemente en mi corazón. No muere en el invierno de mis dificultades, sino que siempre me acompaña.

 

La estrella en la copa del árbol es semejante a aquel lucero inolvidable que alumbró el camino hacia el humilde establo -primer hogar de mi Salvador- hace más de dos mil años. Me recuerda, asimismo, que mire siempre hacia arriba, que en todo momento hay una estrella emisora de esperanza, aun en mis noches más oscuras.

 

Los adornos simbolizan los episodios felices que me han deleitado y han sazonado mi vida. Debiera dedicar más tiempo a agradecerle a Dios los bienes y favores que me concede, e incluso los sucesos tristes y los momentos difíciles que me han hecho crecer como persona. La vida no sería vida sin el contraste entre la alegría y la tristeza, el bien y el mal.

¿Y las luces de colores? Me recuerdan lo que Dios hace para iluminar mi camino por la vida. «Lámpara es a mis pies Tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Salmo 119:105). No tengo motivos para sentirme sola jamás.

 

Por último, los paquetitos al pie del árbol simbolizan los regalos que yo le hago a Jesús. Al fin y al cabo, es Su cumpleaños. Cada vez que entrego de corazón algo a los demás, le hago un obsequio a Cristo. He ahí la esencia de la Navidad.  Amanda White

 

Los regalos de más trascendencia son los que nacen del amor: tiempo, amistad, compañía, generosidad, perdón, comprensión…  Chloe West

 

Ofréceme alabanzas

Den gracias al Señor por Su misericordia y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.  Salmo 107:8 (LBLA)

Me encanta oír las alabanzas que me dedicas por esa noche en que vine al mundo. Traje conmigo el don perenne del amor. Gracias a Mi sacrificio, puedes vivir para siempre. Me lleno de alegría al oír tus alabanzas por las diversas facetas de ese primer regalo de Navidad que hice al mundo. Y esa misma dicha te invadirá también a ti.  Jesús

Los ángeles que entonaron alabanzas la noche en que nací siguen haciéndolo hoy en día. A veces el ruido y el ajetreo de la vida ahogan sus voces; pero si escuchas con detenimiento, las oirás. Acompáñalos entonando alabanzas a Mi Padre.  Jesús.

Alábame por las bendiciones que dibujaron en tu rostro una sonrisa, que te hicieron reír o te levantaron el ánimo.

Alábame por los niñitos -los tuyos, si tienes, y si no, los ajenos- y por la naturalidad y sencillez que aportan al mundo.

Alábame por Mi creación, por la belleza que he puesto a tu alrededor, tanto en la naturaleza como en el corazón de quienes te aman. La alabanza te reconforta el espíritu y renueva tu sensación de bienestar.

Alábame por Mi luz y Mi verdad, que en la Pascua resplandecen con fulgor en medio de un mundo cada vez más oscuro y desolado.

¡Alábame por todo!

Jesús

 

La luz de la Navidad 

Conmoverse con el auténtico espíritu de la Navidad es recibir un beso de Dios. 
Casey Parker

 

Que Dios te conceda la luz de la Navidad,

                        que es la fe;

            su calidez,

                        que es el amor;

            su resplandor,

                        que es la pureza;

            su integridad,

                        que es la justicia;

            la creencia en ella,

                        que es la verdad;

            y el todo de la Navidad,

                        que es Cristo.

            Wilda English

 

Oración navideña de gratitud

Amado Jesús:

Gracias por abandonar la corte celestial para nacer en la Tierra, vivir y morir entre nosotros y así transformar el mundo, y mi vida.

Aunque viniste al mundo encarnado en un pequeñín, Tu amor, Tu ternura y Tu paz no tardaron en extenderse por todo el orbe. Tu amor entra a raudales en todo corazón que te acoja.

Gracias por lo que significa la Navidad. Así tenga o no familia y amigos, pase por buenos o por malos momentos, siempre contaré contigo. Siempre tendré Tu amor, un amor que ha superado la prueba del tiempo, un amor que me salvó y que ha salvado a muchos como yo.

Jesús, luceros y ángeles recibieron con alegría Tu nacimiento. Igualmente, yo te recibo en mi corazón con alabanza y gratitud. 

Alex Peterson

El amor, esencia de la Navidad

Bajó el amor en Navidad,

primoroso y sobrehumano.

Nació el amor en Navidad.

Ángeles y estrellas lo anunciaron.

Christina Georgina Rossetti

(1830-1894)

 

La Navidad es una buena oportunidad de renovar lazos de amor. Es una época maravillosa en que los seres queridos se manifiestan aprecio, una ocasión ideal de emplear ese amor para tender puentes de entendimiento, aceptación y perdón.  Shelley Landon

 

Siempre, al llegar esta temporada, he pensado en la Navidad como en una agradable época de cariño, de perdón y de caridad; el único día, en el largo almanaque del año, en que hombres y mujeres parecen ponerse de acuerdo para abrir sus corazones libremente y considerar a quienes están debajo de ellos como verdaderos compañeros de viaje en el camino de la tumba y no criaturas de otra raza con destino diferente.  Charles Dickens (1812-1870)

 

La Navidad se disfruta más cuando no se centra en los adornos, los regalos y las fiestas, sino en el amor. La esencia de la Navidad es el amor. Implica pasar buenos momentos con nuestra familia y amistades. Es para apreciar y celebrar el amor que sienten unos por otros.  Jesús

 

La Navidad es una buena ocasión para ver el mundo desde el prisma del amor. Es un momento propicio para recordar que el mundo se compone de seres como nosotros y descubrir su rica vida interior. Todos tienen sus problemas, igual que nosotros, sean quienes sean y procedan de donde procedan. 

Para nosotros todos los días son Navidad, pues Jesús nos prodiga Sus bondades a diario. Sin embargo, la conmemoración del Nacimiento destaca sobre los demás días, ya que en esa fecha Su amor se manifiesta en mayores proporciones. Lo percibimos en el cariño de nuestros seres queridos, de nuestros conocidos y aun de desconocidos. El cumpleaños de Cristo está imbuido de algo que predispone a la gente en favor de la paz y el amor y suscita gestos de buena voluntad. Saca a relucir lo mejor de cada uno, pues Jesús se hace manifiesto y Él es lo mejor de lo mejor. 

 

Compromisos de Navidad

Esta Navidad me propongo…

            poner fin a una disputa

            abandonar mi suspicacia

            buscar a un amigo olvidado

            escribir una carta de amor

            hacer partícipes a otros de algo valioso

            responder con buenos modos

            infundir ánimo a alguien

            escuchar

            pedir perdón si me he equivocado

            ser paciente y comprensivo

            reconsiderar lo que exijo a los demás

            pensar primero en el prójimo

            manifestar aprecio

            mostrarme amable

            reírme un poco más

            expresar gratitud

            recibir a un extraño

            alegrar a un niño

            Anónimo

 

Regálame perdón

Regálame perdón. Perdona a alguien que te haya ofendido, ya sea adrede o sin intención. Tanto si la herida fue profunda como si apenas te dejó un rasguño, la Navidad es una buena fecha para reconciliarse. Y a menudo hay que empezar haciendo el esfuerzo de perdonar a alguien, aunque te parezca que esa persona debería pedirte perdón a ti. ¿Alguien dijo o hizo algo que te hirió? Perdona. ¿Albergas resentimiento hacia alguien? Perdona.  Jesús

 

Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.  Jesús (Marcos 11:25)

 

El regreso

Un muchacho que se había fugado de su casa regresaba una nochebuena en ferrocarril. Había escrito a sus padres para avisarles de su retorno, pero no sabía a ciencia cierta si sería bien recibido. Como la línea férrea pasaba junto a su casa, pidió a su padre que atase a modo de señal un trapo rojo en el corpulento olmo que se alzaba en la parte posterior de la propiedad.

Cuando faltaban pocos kilómetros para llegar, el joven expresó su ansiedad a un señor mayor que viajaba a su lado. Éste le garantizó que sería tan bien recibido como otro chico que se fue una vez de su casa, y seguidamente procedió a relatarle la parábola de Jesús sobre el hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

Efectivamente, cuando el tren alcanzó la casa solariega, la señal roja del padre estaba desplegada. Pero en vez de haber una sola banderola roja, decenas de ellas ondeaban al viento, suspendidas de todas las ramas posibles, para anunciarle a aquel joven que en Navidad todo se perdona.  Versión de Keith Phillips

 

Paz en la Tierra

¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra paz, buena voluntad para con los hombres!  Lucas 2:14

Esta Navidad comprométete a prodigar buena voluntad, alegría y amor a tantas personas como puedas. Así, promoviendo Mi buena voluntad, que es el amor, contribuirás a establecer la paz en la Tierra.  Jesús

 

En Navidad un carillón

oí tocando una canción

que repetía con alegría:

«Paz al de buena voluntad».

 

Me dije en mi consternación:

«No hay paz aquí en la Tierra, no.

El odio es tanto que ahoga el canto:

Paz al de buena voluntad».

 

El repicar cobró amplitud:

«Dios no es sordo, ni ha muerto aún.

El bien, no el mal, ha de triunfar.

Paz al de buena voluntad».

Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882)

 

La luz del amor

Lo que celebramos en Navidad es la entrada de Cristo en la historia del hombre. Algo tan fundamental como para partir la historia de la humanidad en dos mitades. Antes de la esperanza cristiana, y tras el paso de Cristo por la Tierra. Un paso de 33 años que nos dejó para siempre el mandamiento del Amor: «Amad a los demás como a uno mismo, amad a vuestros enemigos». La historia universal no se entiende si no es por el mandamiento del Amor.  Eulogio López

 

¿Por qué cantaron los ángeles? ¿Por qué estaban los Cielos jubilosos? Porque en aquella noche extraordinaria nació Jesús, se hizo la luz en un mundo en tinieblas y llegó la salvación. Actualmente los Cielos siguen alborozados, porque el mensaje del Salvador pervive. Se alegran al ver los actos de amor que realizamos por nuestros semejantes. Esta Navidad podemos ser nuevamente fuente de regocijo para los ángeles amándonos los unos a los otros. 

 

La Navidad renueva el ánimo y las esperanzas. Su estrella luce en medio de las tinieblas pregonando la promesa del infalible amor de Dios. 

 

Oración para reflejar amor

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            que no sabe de horas ni de tiempo.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            que se entrega y nada espera a cambio.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            que se complace en dar una y otra vez.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            que es manso, sincero y benigno.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            en cuyo océano se disuelven las faltas.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            que ríe con los que ríen

            y llora con los que lloran.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            que es inagotable y siempre encuentra

            tiempo para los demás.

Ayúdame, Señor, a reflejar Tu amor,

            a ofrendar mi vida para que otros vivan.

 

Dar no es solo un acto de amor; es la propia esencia del amor.  Jesús

 

Obsequios del corazón

El mejor regalo de Navidad no es el que más dinero cuesta, sino el que comunica más amor.  Henry van Dyke

 

Lo más importante de la Navidad no son los regalos que se hacen, sino el amor que se expresa.  Amanda White

 

Lo que hace tan entrañable la Navidad no son los regalos que recibes, sino los que entregas.  Jesús

 

Esta Navidad alivia un poco la soledad que aflige al mundo haciendo compañía a una persona que esté sola. 

 

Dedicar un rato a orar por cada uno de tus seres queridos en algún momento del día de Navidad podría ser uno de los mejores regalos que les hagas a ellos y a Mí.  Jesús

 

Orad unos por otros.  Santiago 5:16

 

Navidad es sinónimo de dadivosidad. Y en ese aspecto Jesús constituye el modelo perfecto. Una persona que siguió bien Sus pasos fue la madre Teresa. Con la labor que realizó entre los pobres de Calcuta dio ejemplo de amor abnegado y despertó la admiración de millones de personas.

«Veo a Jesús en cada ser humano -declaró-. Me digo: “Este es Jesús hambriento; tengo que darle de comer. Este es Jesús enfermo; tengo que lavarlo y cuidarlo”. Presto este servicio porque amo a Jesús».

 

Dar de corazón puede conmover tanto al dador como al receptor. Esmérate por entregarte más al prójimo, y la Navidad en su máxima expresión será para ti una fuente de alegría y felicidad.  Jesús

 

En cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis.  Jesús (Mateo 25:40)

 

Época de dar

La Navidad es época de dar. Fue cuando Mi Padre me entregó a Mí, Su Hijo unigénito, por amor al mundo. Fue cuando vine a la Tierra y ofrendé Mi vida para dar vida eterna a todos los que la aceptaran. Es asimismo la época en que las personas intercambian regalos para conmemorar las dádivas que Mi Padre y Yo les brindamos. En esta Navidad te pido que me ofrezcas generosidad, haciendo por tu prójimo tanto como harías por Mí.  Jesús

 

Si bien en Navidad se celebra la buena voluntad de Dios para con los hombres, también deseo que sea una temporada de buena voluntad entre los hombres. Haz una pausa para preguntarme qué puedes hacer por algún ser humano. Corresponde a la buena voluntad de Mi Padre demostrando tú también tu buena voluntad.  Jesús

 

De gracia recibisteis, dad de gracia. 
Jesús (Mateo 10:8)

 

El regalo más preciado: tiempo

Un joven abogado que gozaba de éxito profesional dijo: «El mejor regalo que me han hecho en la vida fue en una Navidad. Mi padre me entregó una cajita que contenía la siguiente nota: “Hijo, este año te obsequiaré 365 horas. Todos los días después de cenar te dedicaré una hora. Hablaremos de lo que tú quieras, iremos a donde tú quieras y jugaremos a lo que tú quieras. Será tu hora”.

»Mi padre no sólo cumplió esa promesa, sino que la renovó todos los años. Fue el regalo más valioso que me han hecho jamás. Yo soy el fruto del tiempo que pasó conmigo». 
De la revista «Moody Monthly»

 

Buenos regalos 

Aprende de Dios, que sabe dar como se debe: Su obsequio no tuvo por intención demostrarnos lo poderoso ni lo rico que es, ni el buen gusto que tiene. Lo único que nos demostró con él fue que nos amaba más que a nadie y que estaba dispuesto a ir al extremo que fuese para hacernos felices. 

 

Si no sabes qué dar en Navidad a «las personas que lo tienen todo», escógeme a Mí de regalo. Obséquiales amor, gentileza, perdón o misericordia, cualquier cosa que les haga sentir el amor de Dios.  Jesús

 

Si quieres hacer un obsequio estupendo a alguien, regálale tu tiempo y tu atención. 

 

¿Cuáles son los regalos más valiosos que puedes hacer a tus seres queridos en Navidad? Palabras y actos cariñosos, compasión, perdón, aprecio, comprensión y tolerancia. 

 

Mi oración por ti esta Navidad

Hola. Te escribo con mucho cariño.

No tengo medios para regalarte todo lo que necesitas y mereces. Por eso esta Navidad te ofrezco una oración. Pido a Dios que te conceda los dones más sublimes que Él tiene para ti.

En primer lugar, ruego que tengas felicidad. La Biblia la llama gozo. Mi plegaria es que tengas un gozo que perdure aun cuando las circunstancias no sean las ideales.

Seguidamente, pido que halles paz interior, la grata certeza de que tu vida está en manos de Dios y que Él no permitirá que te ocurra nada que no puedas solucionar con Su ayuda.

Rezo además para que arraigue en ti la fe, una fe firme basada en magníficas realidades: Dios, Su amor y las promesas que te ha hecho.

Por último -aunque no por ello menos importante-, ruego que puedas disfrutar de amor. De un gran amor, un amor copioso, paciente, dotado de sabiduría; un amor tierno, ameno, apasionante, pleno de sentido, perdurable, firme, alentador… es decir, del amor de Dios en sus mil y una manifestaciones.  Chloe West

Momentos de quietud

¿Cuál es la mejor manera de celebrar la Navidad? Pasarla con Jesús. 

 

¿Por qué no hacer un alto y disfrutar -realmente disfrutar- de la esencia de la Navidad? Reduzcamos nuestras listas de quehaceres. Disfrutemos de la belleza. La Navidad entraña muchas cosas maravillosas y muchos aspectos encantadores. Sería lamentable perdérnoslo todo por andar envolviendo esto y aquello, corriendo a conseguir un último detalle, cocinando tal y cual plato y enfrascándonos en cantidad de preparativos para el festín. Es decir, por abarrotar la Navidad de tantas cosas innecesarias.

Permíteme pasar unos minutos con Jesús. Él es el alma misma de la Navidad. 

 

¿Podrías dedicarme unos instantes ahora mismo, en memoria de Mi nacimiento? Quiero expresarte cuánto te quiero. ¿Podrías hacer una pausa para agradecerme el amor que albergo por ti y meditar sobre cómo puedes difundir más amor por tu rincón del mundo?  Jesús

 

Noche de paz, noche de amor.

Ved qué bello resplandor

luce en el rostro del Niño Jesús.

Desde el pesebre nos vierte Su luz,

astro de eterno fulgor.

Josef Mohr (1792-1848)

 

El cumpleaños del esposo

Una pareja de recién casados se toma un fin de semana para celebrar el cumpleaños del marido. Llevan meses esperando ilusionados esta escapada. La esposa quiere que salga todo perfecto.

Ni bien terminan de instalarse en su cómodo bungalow, ella parte rumbo a la ciudad. Pasa horas recorriendo tiendas en busca de las comidas y bebidas predilectas de su marido y de cachivaches con los que decorar la cabaña al entero gusto de él. No escatima en gastos. También busca por todas partes el regalo adecuado para él. Al final encuentra algo bonito; no está segura de que sea lo más indicado, pero espera que a él le agrade.

El día pasa volando, y cuando ella regresa a la casita vacacional, el sol ya se pone en el horizonte. Él se le acerca con ternura, pero se topa con un abrazo apresurado. Es que ella tiene que correr a la cocina para continuar con los preparativos.

Él se sienta y se queda mirándola mientras ella va de la cocina al comedor, revuelve la olla, enciende una vela, pica unas cuantas verduras y pone música ambiental. Por fin, cuando todo está listo, se retira al dormitorio para acicalarse.

Al salir espera encontrarse con muestras de aprecio por todo lo que se ha esforzado; pero ve rodar una lágrima por la mejilla de su amado, quien habría preferido pasar todo ese tiempo con ella.

La Navidad es el cumpleaños de Jesús. ¿Qué será lo que Él más desea de nosotros? ¿Nuestro servicio? ¿O nuestro amor?  Shannon Richards

En estas fechas tan entrañables, cuando a todos les gusta reunirse con sus seres queridos, familiares y amigos, Yo quiero reunirme contigo. Podemos sentarnos a conversar. O leer algo juntos y hacer una pausa cada tanto para reflexionar sobre ello. Podemos decirnos las cosas que nos gustan y que valoramos el uno del otro. Con detalles así puedes manifestarme que me amas y que no te has olvidado de quién es el homenajeado.  Jesús

 

Un regalo que se renueva

Tengo para ti un regalo único. No está en venta en ninguna tienda, pues no se compra ni se vende, sino que se da gratuitamente. Nunca se aja, se descompone ni se desgasta, y nunca te quedará chico. Nadie puede despojarte de él. Te durará para siempre. Puedes llevártelo contigo dondequiera que vayas y disfrutar de él en cualquier momento. Aunque permanece inalterable, jamás dejará de sorprenderte y fascinarte. Puedes compartirlo todo lo que quieras, que siempre habrá bastante para todos. Es más, cuanto más lo compartas, más tendrás.

Te regalo la promesa de Mi presencia. Quiero estar más cerca de ti y tener contigo una relación más estrecha que ningún amigo o amante terrenal. Tengo mucho que ofrecerte, más que suficiente para llenar cada uno de tus días desde ahora y para siempre.

Comenzaré por darte una dosis extra de Mi amor: amor verdadero, infalible, incondicional. Mi amor es el más pleno y sublime que existe; la felicidad que te comunica no es de este mundo. No se trata de la felicidad efímera que a veces encuentras en otras cosas, sino de una satisfacción profunda y permanente, con todas sus tonalidades y matices: alegría, tranquilidad, contentamiento, paz, estabilidad, seguridad, optimismo, deleite…

Además, siempre estaré a tu lado, a un paso de ti, para disfrutar contigo de los momentos lindos y ayudarte cuando las cosas se tornen difíciles. Nunca me aburro de tu compañía. Tengo respuestas para todos tus interrogantes y soluciones para todos tus problemas. Puedes hablarme en cualquier momento y en cualquier sitio: Yo entonces te susurraré al corazón o al pensamiento exactamente lo que necesites.

Extiende la mano y acepta este singular regalo. ¡Es tuyo!

Jesús

[El Señor] dijo: «Mi presencia te acompañará y te daré descanso».  Éxodo 33:14

 

Palabras del alma

Amado Jesús:

Eres Dios y eres hombre, Rey de reyes y siervo de todos. Dejaste atrás Tu trono de inmortalidad para revestirte de humanidad. Te hiciste uno de nosotros para salvarnos. Me invade un gozo inexpresable cuando pienso que viniste callada y humildemente a nuestro mundo y lo alteraste para siempre. ¿Quién iba a imaginar la transformación que se obraría por medio de un recién nacido hijo de padres comunes y corrientes, envuelto en trapos y acostado en un pesebre?

En los buenos momentos y en los malos, aunque no tenga a nadie más, siempre puedo contar contigo. Siempre tendré Tu amor, amor que ha superado la prueba del tiempo, amor que me salvó y que ha salvado a muchos como yo. Gracias por acceder a experimentar tanto las alegrías como los sufrimientos de la vida terrenal. Gracias por soportar las lágrimas, el dolor, la frustración, el agotamiento, la soledad y la muerte a fin de poder decir sinceramente que nos comprendes. Nunca ha habido amor más perfecto que el Tuyo.  Casey Parker

 

Ocho milagros de la Natividad  

Ronan Keane

Todo bebé es un milagro de Dios. Se escucha el primer llanto, y los padres y todos los presentes celebran con júbilo el prodigio que acaban de presenciar. El nacimiento de Jesús entrañó todo eso, pero además estuvo signado por al menos ocho milagros más.

 

Primer milagro: Anunciación angélica

A diferencia de otros nacimientos, el de Cristo se anunció antes que Él fuera concebido. «Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Entrando el ángel a donde ella estaba, dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un Hijo, y llamarás Su nombre Jesús”» (Lucas 1:26-28,30,31).

 

Segundo milagro: Concepción milagrosa

Huelga decir que el hecho de que María -Su madre- fuera virgen en el momento de Su concepción constituye uno de los milagros más conocidos y destacados. La Biblia lo expresa con claridad:

«Entonces María preguntó al ángel: “¿Cómo será esto?, pues no conozco varón”. Respondiendo el ángel, le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios”» (Lucas 1:34,35).

Aquel acontecimiento había sido predicho 700 años antes por el profeta Isaías: «El Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y le pondrá por nombre Emanuel» [que en hebreo quiere decir Dios con nosotros] (Isaías 7:14). En todo sentido, Jesús es el Hijo de Dios.

 

Tercer milagro: Otra concepción milagrosa

Gabriel también anunció a María que su prima Elisabet -mujer estéril ya pasada de la edad de concebir- también daría a luz a un niño, el cual haría que «muchos de los hijos de Israel se [convirtieran] al Señor, su Dios». El hijo de Elisabet fue Juan el Bautista. Todo sucedió textualmente tal como lo anunció el ángel Gabriel (Lucas 1:5-25, 57-66).

 

Cuarto milagro: Confirmación angélica

¿Y qué hay de José, el prometido de María? ¿Qué pensó él cuando descubrió que María, al regresar de su visita a Elisabet, tenía tres meses de embarazo? Muy probablemente tuvo reacciones encontradas. «José, su marido, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente» (Mateo 1:19).

Procuró librarla de una temible humillación y hasta de una posible condena a muerte, ya que así se castigaba el adulterio según la ley judía (Deuteronomio 22:13,14,21). Al mismo tiempo, es fácil imaginarse el dolor que debió de sentir al pensar que su prometida llevaba en su vientre el hijo de otro hombre.

En ese momento Dios envió también un ángel a José, no solo para tranquilizarlo y reconfortarlo, sino para aclararle la situación. «Un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Dará a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús [que en hebreo quiere decir Salvador], porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados”. Cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer» (Mateo 1:20,21,24).

 

Quinto milagro: Lugar de nacimiento

Nacer en Belén también constituyó un cumplimiento milagroso de una profecía del Antiguo Testamento, puesto que sus padres vivían en Nazaret, a varios días de viaje. «Tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad» (Miqueas 5:2).

El emperador romano César Augusto había decretado que se llevara a cabo un censo en todo el Imperio. La tradición hebrea exigía que para todo empadronamiento cada hombre regresara a la ciudad que considerara su hogar ancestral. En el caso de José -descendiente directo del rey David-, ello implicaba retornar a Belén con su esposa embarazada, quien dio a luz poco después de llegar.

 

Sexto milagro: Aparición de ángeles

Un ángel visitó a unos pastores que apacentaban sus ovejas en los cerros que rodean a Belén y les dijo: «”No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: hallaréis al Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”. Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: “¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”» (Lucas 2:10-14).

Los pastores se dirigieron a Belén, donde encontraron al Mesías exactamente donde el ángel les había dicho. «Al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del Niño» (Lucas 2:17).

 

Séptimo milagro: Señal en los cielos

Unos sabios de Oriente observaron un fenómeno inusual en el cielo, que interpretaron como la señal del nacimiento del «Rey de los judíos», y salieron en Su busca para adorarlo.

En aquellos días los viajes eran lentos y dificultosos. A juzgar por otros pasajes de la Escritura, se cree que entre los preparativos y el viaje les tomó cerca de dos años llegar a Judea para entregar a Jesús sus obsequios. «La estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Al entrar en la casa, vieron al Niño con María, Su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra» (Mateo 2:9-11).

 

Octavo milagro: Con mucho, el mayor de todos

Así y todo, el milagro supremo de la Navidad nada tiene que ver con ángeles, ni con sabios de Oriente, ni con señales en el cielo. La mayor maravilla de todas fue que el unigénito Hijo de Dios se encarnara en un nene débil e indefenso con el fin de amarnos, comprendernos mejor, identificarse con los seres humanos y al final morir por nosotros. La vida eterna es el don que Dios nos concede, y esa vida se encuentra en Jesús (1 Juan 5:11).

 

Ninguno de nosotros puede llegar a comprender lo maravilloso que es Dios Padre. Hasta tal punto escapa de nuestra comprensión que tuvo que crear un Ser capaz de enseñarnos Su amor, alguien que estuviera en nuestro mismo terreno, a quien pudiéramos ver, a quien alcanzáramos a percibir con los sentidos, que bajara a Dios y lo pusiera a la altura de nuestro entendimiento, un Hombre que fuera como Él, a quien llamó Su Hijo. 

Navidad eterna

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Juan 3:16

 

Mi regalo para ti

Siempre podrás contar con Mi amor. En cualquier lugar, en todo momento, de día y de noche.

Mi amor descenderá al más profundo abismo para salvarte, irá a cualquier extremo para rescatarte.

No se detiene ante nada. Se entrega incansablemente.

Te concedo Mi amor, infinito y fiel.

Mi amor te tranquilizará cuando algo te perturbe, te dará reposo cuando te invada el cansancio, fuerzas cuando te sientas incapaz de continuar.

Mi amor aplacará tus temores y te alentará cuando te asalte la desesperación.

Mi amor puede sanar tu cuerpo doliente y aliviar tus penas y sufrimientos.

Mi amor calmará tu desasosiego y desvanecerá la tensión, las preocupaciones y el estrés.

De regalo esta Navidad te ofrezco Mi amor.

 

Siempre te lo he querido dar. ¿Lo aceptas?  Jesús

 

La solución

¿Recuerdas alguna ocasión durante tu infancia en que deseaste algo muy vivamente y se te hizo interminable la espera; y cuando por fin lo conseguiste, aunque no era en absoluto como te lo imaginabas, resultó ser mucho mejor aún? Pues eso mismo hizo nuestro Padre celestial con la Navidad.

Desde el principio de los tiempos, la humanidad había anhelado algo que hiciera su vida dichosa y plena de verdad. ¿Quién iba a decir que ello llegaría en la forma de un chiquitín nacido en un establo? Sin embargo, así fue precisamente cómo ocurrió.

Dios se fijó en cada corazón que había creado y en cada alma que había de crear, y supo con exactitud qué necesitaba cada uno. Entonces tomó una parte de Su corazón, creó con ella la solución perfecta y la envió al mundo. Esa solución se llama Jesús.  Keith Phillips

 

Amor eterno

Dios entregó Su amor al mundo entero. No obstante, te ama tanto que te concedió Su más valiosa posesión, lo que más amaba, a «Su Hijo Unigénito», para que tú llegaras a tener vida eterna (Juan 3:16). Te ama con mayor intensidad y profundidad de lo que se puede expresar con palabras. No hay forma de comprender el amor de Dios; es demasiado grande, sobrepasa todo entendimiento (Efesios 3:19). No puedes hacer otra cosa que acogerlo y sentirlo en tu corazón. 

 

Mi nacimiento fue el mejor regalo que pudo hacerte Mi Padre: con ello te dio la oportunidad de obtener vida eterna.  Jesús

 

Algunas personas no logran entender cómo pudo Dios asumir forma humana. Pero así fue. A mí no me resulta extraño, porque yo lo veo nacer en algún corazón todos los días. Hace ahí Su morada y transforma la vida de esa persona. ¡Eso es un milagro impresionante! 

 

Intercambio de regalos

Aunque soy Señor del universo, ansío algo más. Tengo a Mi disposición palacios y riquezas incalculables. Parezco poseerlo todo; sin embargo, me haces falta tú. Quiero ser tu amor, tu amante, tu compañero. Tu consentimiento significaría más para Mí que ningún otro regalo. Hagamos un intercambio: Yo te entrego Mi corazón, y tú me das el tuyo.  Jesús

 

¿Qué puedo darle,

pues pequeña soy?

Quizás un cordero,

si fuera yo pastor.

Si fuese un rey mago,

oro daría yo.

Ya sé qué daré:

le doy mi corazón.

Christina Georgina Rossetti

 

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. 
Jesús (Mateo 22:37, DHH)

 

El regalo navideño que Dios te ofrece

¿Ha nacido en ti el Niño Jesús esta Navidad? Para llegar a poseer el amor, la dicha y la paz que Él brinda, basta con que le abras la puerta de tu corazón y lo invites a pasar. Él dice: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él» (Apocalipsis 3:20). No tienes más que hacer esta sencilla oración:

Jesús, te ruego que vengas a mi corazón. Perdona mis pecados y lléname de Tu amor, tal como prometiste. Gracias por darme una vida nueva. Amén.

 

Una vez que le hayas dado entrada a tu vida, Jesús nunca te abandonará. Para siempre será Navidad en tu corazón.  Chloe West

 

Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía

suena fuera…
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!

Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

Continua Navidad

Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré guardarla todo el año.

Charles Dickens

 

Valora cada día

Algunos consideran ciertos días más importantes que otros; pero en realidad deberíamos valorarlos todos, ya que cada uno de ellos es un regalo de Dios. Él no nos ama más ni menos en ciertos días. Asimismo, nosotros tampoco deberíamos designar ciertos días para amarlo y agradarle. Todos los días debiéramos amarlo con igual intensidad.

Si nos acordamos de dar gracias a Dios por el valioso don de la vida, cada día puede ser una especie de cumpleaños para nosotros. Y manifestándoles a diario a los demás cuánto los apreciamos podemos hacer que cada día sea su cumpleaños. Todos los días pueden ser Navidad si el espíritu navideño está presente en nuestro corazón. Cualquier día puede ser fiesta si con nuestros actos lo hacemos festivo. 

 

Vivir la Navidad

Hay algo mejor que celebrar el día de Navidad, y es ser consecuente con lo que se celebra en Navidad.

¿Estás dispuesto a olvidar lo que has hecho por el prójimo y a recordar lo que otros han hecho por ti?

¿A no pensar en la deuda que tiene el mundo contigo y a reflexionar más bien sobre lo que debes tú a la humanidad?

¿A tener en cuenta las necesidades y preferencias de los niños?

¿A acordarte de los que están entrados en años y se sienten débiles y solos?

¿A dejar de preocuparte por el concepto que de ti puedan tener tus amigos y plantearte en cambio si los amas con la fuerza que debes?

¿A cavar una tumba para tus malos pensamientos y plantar un jardín de sentimientos bondadosos que tenga siempre la verja abierta?

¿Estás dispuesto a hacer cuanto acabo de enumerar, aunque solo sea por un día?

En tal caso, celebrarás realmente la Navidad.

¿Crees que el amor es la fuerza más poderosa del mundo, mayor que el odio y que la muerte, y que el bendito Niño que tiempo atrás nació en Belén es la encarnación y el resplandor del amor eterno?

En tal caso, celebrarás realmente la Navidad.

Henry van Dyke

 

En Navidad se conmemora una fecha que alteró el rumbo de la Historia. Pero hasta que no altere el rumbo de tu vida, carecerá de sentido para ti.  Jesús

 

Los actos de bondad que hacemos en Navidad son un excelente ensayo de la conducta que debemos tener todo el año. 

 

No sólo en las Navidades,

sino todos los días,

la alegría que repartes

te será retribuida.

John Greenleaf Whittier (1807-1892)

 

Ama a tu prójimo como a ti mismo. 
Jesús (Mateo 22:39, DHH)

 

Comparte la alegría  

El mundo puede ser muy frío y oscuro, y aunque soy la luz del mundo, necesito a alguien que la haga resplandecer. Necesito que alguien diga lo que quiero decir, haga lo que quiero hacer y sea lo que quiero ser para otras personas. Tú puedes transformar tu parte del mundo para bien. Puedes mejorar la vida de quienes te rodean. Puedes dar ejemplo de Mí, personificar Mi amor y desvelo; y haciendo eso encontrarás una satisfacción enorme.

Cuando veas personas que padecen enfermedades o son menos afortunadas que tú, recuerda que esta alegre celebración, la Navidad, es en honor a Mí. Que Mi compasión te mueva a hacer lo que haría Yo por satisfacer sus necesidades.  Jesús

 

Oración por la paz

Jesús, deseo conocerte personalmente. Quiero entender la verdad, ver el mundo desde Tu perspectiva. Quiero conocer Tu voluntad y hacer lo posible por que se cumpla. Deseo dar la cara por la verdad y la justicia. Dame fuerzas para ello. Indícame cómo puedo mejorar mi entorno. Enséñame a amar y a ayudar a mis semejantes como lo harías Tú si estuvieras hoy en día en la Tierra. Eres el Príncipe de paz. Hazme saber cómo puedo promover la paz. Amén.  Shannon Richards

 

Vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros.  2 Corintios 13:11

 

Un Niño nos ha nacido, Hijo nos ha sido dado, y el principado sobre Su hombro. Se llamará Su nombre «Admirable consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Príncipe de paz».  Isaías 9:6

 

Hoy y siempre

La Navidad es mucho más que un día o una época del año: es la clave que revela el sentido de toda la existencia.  Jesús

 

Jesús fue un regalo que hizo Dios al mundo. No solo lo puedes disfrutar en Navidad, sino todos los días de tu vida y aun en el más allá, por la eternidad. Él satisfará toda necesidad que puedas llegar a tener. 

 

La Navidad pasa veloz.

Llega… y en un soplo ya se va.

Mas si Jesús mora en tu corazón,

todo el año será Navidad.

 

Navidad, oh Navidad,

quédate en mi pensamiento.

Señor, quiero vivir cada día

como el de Tu nacimiento.

Paul Michael

 

Voy, pues, a preparar lugar para vosotros, para que donde Yo esté, vosotros también estéis.  Jesús (Juan 14:2,3)

 

Para el futuro

Lleva siempre Mi amor en tu corazón, y nunca te faltará compañía. Yo estaré contigo, y a través de ti haré sentir Mi amor a otras personas.  Jesús

 

Dondequiera que estés, hagas lo que hagas, siempre puedes tenerme a tu lado.  Jesús

 

Llévame contigo a todas partes. Lleva Mi presencia contigo. Sigue amándome y pasando ratos conmigo: serán tu fuente de fortaleza a lo largo de la vida.  Jesús

 

Espero con ansias la primera Navidad que por fin podamos celebrar todos juntos en el Cielo. Será un grandioso acontecimiento, que recordaremos por la eternidad.  Jesús

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