Los visionarios de principios del siglo XX —indiscutidos profetas del modernismo— vaticinaron que los avances científicos y tecnológicos traerían una nueva era de sosiego y solaz para la humanidad. La realidad, sin embargo, diría otra cosa…

En nuestro turbulento mundo moderno, ¿podemos recuperar la paz y tranquilidad perdidas? Sin duda que sí. El Dios de paz nos puede ayudar en ese empeño. Su poder es tal que es capaz de aquietar nuestro turbado espíritu y proporcionarnos una estabilidad interior que nos permita transmitir calma y serenidad a quienes nos rodean. Los pasajes bíblicos, relatos, reflexiones, poesías y frases célebres que componen esta obra son una pauta y un norte para encontrar el rumbo en la búsqueda de la paz.

Fuentes

El texto de este libro está tomado de diversas obras literarias. Cada cita va seguida del nombre del autor o de la publicación de la que fue extraída. Cuando se desconoce su procedencia, viene indicado como «Anónimo». Las palabras que se atribuyen a Jesús se recibieron directamente de Él en respuesta a oraciones.

Salvo que se indique otra cosa, todas las frases textuales de la Biblia proceden de la versión Reina-Valera, revisión de 1960, © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizadas con permiso. Todos los derechos reservados. Otras versiones citadas son la Reina-Valera, revisión de 1995, la Dios Habla Hoy, la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, la Nueva Versión Internacional y la versión en lengua inglesa The Message.

Prólogo

El progreso y los grandes avances tecnológicos han traído incontables bienes a la humanidad. Seríamos injustos si negáramos que nos han facilitado la existencia de mil maneras. No obstante, en esa vorágine de adelantos, mecanización y desarrollo, como que hemos ido perdiendo un elemento sublime, casi inasible, que dábamos por sentado. Nos hemos ido quedando exhaustos y privados de uno de los factores fundamentales de la felicidad, que es la paz.

¡Cuánto anhelamos siquiera unas migajas, unos residuos de paz en este mundo de trajines, de incertidumbre, de ritmo acelerado, de guerras, de tensiones a escala internacional y en el interior de los países, en las ciudades, los barrios, las familias y en nuestro propio fuero íntimo! Gritamos con Rafael Alberti: «¡Paz! ¡Paz! ¡Paz solamente!» Por desgracia esa paz suele eludirnos. La buscamos por una parte, la buscamos por otra, y nos es esquiva. A veces nos equivocamos con los medios por los que la perseguimos. Y claro, a falta de ella han surgido numerosos nuevos problemas.

¿Hay esperanza de recuperar la paz perdida con lo turbulento que es el mundo moderno? Sin duda que sí. La realidad actual no nos deja mucha esperanza; pero si trascendemos esta realidad, es posible hallar una paz a prueba de balas y de guerras, una paz que sobrepasa todo razonamiento y que no solo pende de las circunstancias. Dios, de hecho, es mayor que las circunstancias y capaz de alterarlas en aras de nuestro bien. Puede intervenir en nuestra vida y darnos las soluciones que necesitamos. El poder de Dios es tal que Él puede cambiar una realidad desventurada en algo hermoso, en algo bueno. Y así el Dios de paz nos puede proporcionar esa paz que anhelamos, pues es parte de Su misma esencia. Está enteramente a nuestro alcance si se la pedimos. Dios puede derramar Su paz en nuestro interior, y de ahí nos será dable verterla sobre otras almas que como nosotros ansían tranquilidad y quietud.

La paz, como dijo Nehru, nace de la serenidad del alma. Es, pues, nuestra oración que los pasajes, relatos, frases y poemas que componen esta obra te acerquen a ese gran tesoro que es la paz del alma.

NO HAY TESORO COMO LA PAZ

Haz el bien. Busca la paz, y síguela.  Salmo 34:14

Lo grito aquí: ¡Paz! Y lo grito
llenas de llanto las mejillas.
¡Paz, de pie! ¡Paz! ¡Paz, de rodillas!
¡Paz hasta el fin del infinito!
No otra palabra, no otro acento
ni otro temblor entre las manos.
¡Paz solamente! ¡Paz, hermano!
Amor y paz como sustento.
Rafael Alberti

Encontraremos paz. Escucharemos ángeles. Veremos el cielo centelleando con diamantes.  Antón Chéjov

Consérvate primero tú mismo en paz y luego podrás llevar la paz a los otros.  Tomás de Kempis

El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.  Proverbio hindú

La paz del alma es la mayor riqueza.  Ramón de Campoamor

No hay caminos para la paz; la paz es el camino.   Mahatma Gandhi

Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada nos servirá buscarla fuera.  François de La Rochefoucauld

Los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz.  Salmo 37:10

Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.  Refrán español

Si no tenemos paz en el alma, el consuelo ajeno no nos hará más bien que una zapatilla de oro a un pie gotoso.  John Bunyan

La paz no proviene de la ausencia de conflictos, sino de la presencia de Dios.  Anónimo

Donde está la paz, Dios está.  Refrán español

El estrés, las presiones y la confusión de la vida diaria a veces nos agobian. No obstante, en cualquier momento podemos hacer una pausa y acceder a la presencia de Dios por medio de la oración, para encontrar serenidad y renovar nuestro ánimo.  Perlas de Sabiduría

Años atrás, cuando las travesías marítimas eran mucho más frecuentes que los viajes aéreos, un transatlántico se vio vapuleado por una tempestad. Durante dos días arreció el temporal. Los pasajeros estaban atemorizados. Finalmente, un angustiado viajero logró subir a un punto en que pudo ver al timonel. Al retornar al lugar de la nave donde se encontraban los demás pasajeros, los tranquilizó con las siguientes palabras: «No hay de qué preocuparse. Estamos bien. La nave llegará a puerto. He visto al timonel, ¡y sonreía!» Cuando el Gran Timonel dirige nuestra vida, podemos sonreír a pesar de las tormentas, y sonriendo hallar paz.   Anónimo

Brava la mar,
mas la fe ilesa.
Rafael Alberti

No hay necesidad de pasearnos nerviosamente por la cubierta del barco de la vida si el Gran Piloto está al timón.  Anónimo

En la Biblia la palabra paz es mucho más que un antónimo de hostilidad. Lleva aparejado el sentido de salud y bienestar. Dos términos hebreos expresan el concepto de paz en el Antiguo Testamento: shalom (paz) y shalem (salud o plenitud). La palabra paz incluía los conceptos de paz interior (espiritual y emocional), salud, abundancia y armonía con la vida en todo aspecto, incluso en situaciones borrascosas en que los sobresaltos y las contrariedades atentan contra todo género de paz.

En el Nuevo Testamento se emplea más de cien veces la palabra griega eirene para describir la paz, tanto en sentido figurado como literal. Por ejemplo, la expresión «ve en paz» significa «abrígate y come bien» (Santiago 2:16). La noche antes de Su crucifixión, Jesús dijo a Sus discípulos: «La paz os dejo, Mi paz os doy. [] No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo» (Juan 14:27).

Al igual que en el Antiguo Testamento, la paz es mucho más que una simple ausencia de conflicto en la sociedad. Es una sensación muy viva de bienestar interior que procede de Dios y que, como un bien preciado, se nos concede a los que aceptamos a Jesús, el Príncipe de Paz, sin el cual no es posible la paz verdadera. Tú también puedes disfrutar de esa paz, tanto en lo personal como en tus relaciones con los demás. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, es algo sumamente concreto y práctico. ¡Puedes acceder a ella hoy mismo! No hace falta que esperes a que se establezca la frágil y efímera paz humana.  Revista «Conéctate»

Dos artistas pintaron, cada uno por su cuenta, un cuadro que ilustraba su concepto de la paz. El primero escogió como motivo una escena de un lago tranquilo, aislado entre altos montes. El segundo plasmó en su lienzo una cascada rugiente sobre cuyas aguas embravecidas pendía una ramita en forma de horquilla. Allí un petirrojo había hecho su nido. Dentro de él, y con total despreocupación, el pajarito trinaba alegremente. Se puede gozar de paz en medio de la tempestad.  Anónimo

Con frecuencia nos inquietamos y nos alteramos pretendiendo resolver todas las cosas por nosotros mismos, mientras que sería mucho más eficaz permanecer tranquilos bajo la mirada de Dios y dejar que Él actúe en nosotros con Su sabiduría y Su poder infinitamente superiores.  Jacques Philippe

La paz no es verdadera paz hasta que ha sido probada en la tormenta.  Anónimo

Toda la paz y el favor del mundo no son capaces de sosegar un corazón atribulado; y por otra parte, todas las turbulencias y la inquietud del mundo son incapaces de alterar la paz que nos concede Cristo.  Robert Leighton

Señor, Tú eres mi amparo, mi refugio
en todos los peligros de mi vida,
y en mis tribulaciones más terribles
eres el seno en quien mi amor se abriga.

Yo cantaré Tu gloria, Dios amable,
y te dirá mi alma enternecida:
«Tú eres mi apoyo, mi única esperanza,
mi dulce Dios, misericordia mía».
Pablo de Olavide

Al poner en manos de Dios nuestras preocupaciones, Él pone en nuestro corazón Su paz.  Anónimo 

Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.
Teresa de Jesús

Dios es tu paz. Tu ayuda proviene de Él. En Él está tu confianza.  Anónimo

«El que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.»  Proverbios 1:33

Te ofrezco fe en lugar de miedo; esperanza en lugar de dudas; alegría en lugar de tristeza; paz en un mundo que se desmorona. Te ofrezco un amor que nunca te defraudará. Brindo una paz y un amor que no conocen fronteras, que no tienen limitaciones de raza, de religión ni de país, y que no se pueden reprimir por la fuerza de las armas. Mi amor y Mi paz son para el momento actual y para la eternidad.

Puedes dejar de lado tus temores, aun cuando la destrucción se haga patente a tu alrededor. Si albergas Mi amor en tu corazón, pase lo que pase velaré por ti. Por tétrica que sea la noche, Mi luz resplandecerá.

Puedes hablarme como te resulte más cómodo, en voz alta o en voz baja. O si lo prefieres, puedes hacerlo desde tu pensamiento o tu corazón. ¿Te animas a probarme? Di simplemente: «Buen Dios del Cielo, si de verdad existe la paz, quiero encontrarla. Soy débil, el cansancio me agobia, y tengo miedo. ¡Ayúdame, te lo ruego! Líbrame del temor. Comunícame Tu paz, esa que ningún hombre ni ninguna guerra me podrán arrebatar. Lléname de Tu amor. Enséñame a hablar contigo y escucharte para que me puedas conducir a través de las sombras».

Como ves, no tiene nada de complicado. Basta con que acudas a Mí para que te dé una paz interior que nunca se disipará y un amor que ahuyentará tus temores. Si me lo pides, te concederé la vida eterna, una vida llena de amor y de paz, mejor que tus sueños más aventurados. Te tendré reservado un lugar en Mi reino celestial, donde no habrá más guerra, dolor ni sufrimiento, donde no llegan el mal ni las tinieblas. No tienes más que pedírmelo.

Dame la mano. Te la tiendo en este momento. ¿Aceptas Mi amor? Te quiero mucho y anhelo regalarte Mi paz.  Jesús

PAZ INTERIOR. La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos.  Filipenses 4:7

¿Cómo puedes hallar paz interior y salir del abatimiento? Es sencillo. Tengo poder para neutralizar los pensamientos negativos que te deprimen. Ese poder se libera por medio de la oración y la alabanza. Cuando dejas a Mi cuidado lo que te inquieta y me alabas por resolverlo, en lugar de pensar en tus problemas fijas tu atención en Mi poder para solucionarlos. Eso te sosiega. Es un proceso que consta de tres fases:

Primeramente, encomiéndame todas las preocupaciones, conflictos, dudas y temores que tengas.

En segundo lugar, dame las gracias por hacerme cargo de ellos, aun antes de ver respondidas tus oraciones.

Por último, deja que los sentimientos negativos se disipen. Mi paz llenará entonces todo tu ser.  Jesús

Cuando te asalten la ansiedad o el desasosiego, haz de tu corazón un templo. Cierra los ojos y eleva la mirada hacia el Cielo. Recógete en tu interior, en la catedral de tu espíritu. Respira hondo y contempla las visiones con que Dios te obsequiará. Aspira ese aire de paz que viene de lo alto. Renueva tu entendimiento. Recobra fuerzas. Escucha la exquisita melodía celestial que te aclarará el pensamiento. Presta oído a esa voz apacible que te habla con amor. Deja que se esfumen allí tus temores y se disipe tu zozobra. Refresca tu espíritu con unos instantes de reposo y paz en el templo de tu alma, donde mora Dios.  Gabriel García V.

Conseguir y conservar la paz interior, imposible sin la oración, debiera ser considerado como una prioridad para cualquiera, sobre todo para quien desee hacer algún bien a su prójimo. De otro modo, generalmente no hará más que transmitir sus propias angustias e inquietudes.  Jacques Philippe 

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado.  Isaías 26:3

El Señor bendecirá a Su pueblo con paz.  Salmo 29:11 (NBLH)

La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. Estas cosas os he hablado para que en Mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo.  Juan 14:27; 16:33 (RVR 95)

El fruto del Espíritu es […] paz.  Gálatas 5:22

No se afanen ni se preocupen. En lugar de preocuparse, oren. Que sus peticiones y alabanzas transformen sus ansiedades en oraciones. Hagan saber así sus inquietudes a Dios. Sin darse cuenta, los invadirá un sentido de la plenitud divina y de que todo concordará para bien.   Filipenses 4:6,7 (MSG)

Deja que conduzca tus pensamientos a un rincón tranquilo, un remanso de paz y meditación. Piensa en Mi amor. Piensa en las muchas veces que te he manifestado amor a través de otras personas: un amigo, tu cónyuge, un compañero, un colaborador, un niño o alguna persona con la que te detuviste a conversar. Además piensa en las veces en que te he manifestado Mi amor a través de un suceso favorable o inesperado, respondiendo a tus oraciones, concediéndote un deseo que abrigabas, permitiéndote pasar un rato de tranquilidad y contemplación, y en tantas otras ocasiones.  Jesús

Cuando el hombre abre sus espacios interiores a Dios, en la fe y en la oración; cuando siente que sus soledades interiores quedan inundadas por la presencia divina; cuando percibe que su desvalimiento e indigencia radicales quedan contrarrestados por el poder y la riqueza de Dios; cuando el hombre experimenta vivamente que ese Señor, que llena y da solidez, además de todopoderoso, es también todocariñoso; que Dios es su Dios, el Señor es su Padre; y que su Padre lo ama, y lo envuelve, y lo compenetra, y lo acompaña; y que es su fortaleza, su seguridad; su certidumbre y su liberación… entonces, díganme, ¿miedo a qué?   Ignacio Larrañaga

El primero de los bienes, después de la salud, es la paz interior.   François de la Rochefoucauld

Medita en Mis fuerzas y Mi poder, en que soy Dios sobre todas las cosas. Luego piensa en cómo velo por ti, que tu vida está en Mis manos y tengo un plan perfecto y maravilloso que te he trazado. Medita en que no hace falta que lleves las cargas por tu cuenta ni que andes a las carreras. Yo estaba presente antes de que siquiera llegaras a la Tierra, y seguiré cuando partas. Tengo un plan de gran alcance que trasciende los límites de la eternidad. Soy más que capaz de velar por Mi creación, Mi obra y Mi plan‚ y también por ti.  Jesús

Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solamente lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros.  Confucio 

Piensa en Mí, solo en Mí‚ y todo lo demás se desvanecerá. Al pensar en Mí es imposible fruncir el ceño. Cuando piensas en Mí, te infundo amor, y siempre sonríes. Cuando piensas en Mí, siempre te rodea la paz. El secreto está en pensar en Mí. La paz suprema se encuentra pensando en Mí. Cuando piensas en Mí, ningún otro pensamiento puede ocupar tu mente, perseguirte ni hostigarte. Cuando piensas en Mí, los ángeles te rodean. Cuando piensas en Mí, Mi mente puede poseerte. Cuando piensas en Mí, traes el Cielo a la Tierra; te llenas la mente de Cielo.   Jesús

EN LA NATURALEZA

Con alegría saldréis y con paz regresaréis. Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.  Isaías 55:12 (RVR 95)

Las inquietudes que me acosaban
las perdí en los campos ayer,
junto a la mar que reverberaba
a la luz del atardecer,
entre el balido de las ovejas,
las hojas que cantan al viento,
el zumbido de las abejas
y las aves de dulce acento.

Aquellos temores infundados
los esparcí entre las espigas,
sobre el verde de los prados
y el tránsito de las hormigas;
donde los malos pensamientos
mueren, y al calor del sol,
los buenos brotan contentos
en la grata compañía de Dios.
Elizabeth Barret Browning

Cuando los trajines de cada día se te hagan insoportables y te quiebres bajo las cargas de afanes y tensiones, aminora la marcha y aprende a disfrutar de las maravillas de Mi creación y de las obras de Mi Espíritu. Sal a pasear a un parque y observa los árboles; contempla las figuras que hago con las nubes; deja reposar tus ojos en la quietud de las aguas de una laguna; que tus oídos se deleiten con el trino de los pajarillos; procura percibir la caricia del viento y el roce de la brisa; recréate con las variadas tonalidades de las flores; deja que tu mirada se pierda en la distancia, entre los montes o en la lejanía del horizonte. Todo esto y mucho más infundirá tranquilidad a tu agitado espíritu. Recuerda que lo hice todo para ti. Hice el mundo y sus bellezas para fascinarte y a la vez traer paz y serenidad a tu espíritu. Toda Mi creación es un regalo de paz para ti.   Jesús

El Señor es mi pastor; nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a Su nombre. Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque Tú, Señor, estás conmigo; Tu vara y Tu bastón me inspiran confianza. Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has vertido perfume en mi cabeza, y has llenado mi copa a rebosar. Tu bondad y Tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en Tu casa, oh Señor, por siempre viviré.  Salmo 23 (DHH)

Nunca dejes pasar la oportunidad de presenciar algo bello. La belleza es la marca personal de Dios.   Anónimo

Cuando las preocupaciones alteren tu paz, prueba a redescubrir el mundo que te rodea. Observa con más detenimiento las cosas que muchas veces pasas de largo, pero que constituyen el telón de fondo de tu existencia: los brotes de ese árbol que ves todos los días cuando vas a la oficina, los rayos matinales de sol que se cuelan por la ventana de la cocina, las nubes blancas que se destacan sobre el cielo azul o esa pequeña telaraña que hay en un rincón del jardín.  María Fontaine

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.   Victor Hugo

¡Cuán breve es nuestra vida comparada con el tiempo que ha pasado desde que creaste el universo! ¡Cuán pequeños somos al lado de la enormidad de Tu universo! ¡Cuán insignificantes nuestras preocupaciones en contraste con la complejidad de Tu universo! ¡Cuán ignorantes somos si nos medimos por el genio de Tu creación!

Sin embargo, en cada momento, en cada instante de nuestra vida, estás presente, en torno a nosotros y en nuestro interior. Nos dedicas atención a cada uno. Haces Tuyas nuestras preocupaciones. Manifiestas una paciencia infinita ante nuestra torpeza. Te doy gracias de todo corazón, aun sabiendo que mi gratitud es insignificante al lado de Tu grandeza.   San Fulberto de Chartres

«Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es Tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto Tu gloria sobre los cielos! […] Cuando contemplo Tus cielos, obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: “¿Qué es el hombre para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?”»  Salmo 8:1,3,4 (NVI)

Sal al aire libre, preferiblemente en un entorno natural. Inhala largas y profundas bocanadas de aire. Imagínate que estás inhalando la energía, la luz, el amor y la paz divinas. Luego exhala y haz de cuenta que te desembarazas del estrés, la preocupación, los sentimientos negativos o lo que sea que te esté aquejando. Echa un vistazo a tu alrededor, a la creación de Dios, y continúa respirando profundamente mientras piensas en Su infinito amor y cuidados. Encomiéndale tus inquietudes y preocupaciones y agradécele de antemano que se encargue de todo. Con unos pocos minutos de ese ejercicio te sentirás rejuvenecido.  Abi May

La naturaleza benigna provee de manera que en cualquier parte halles algo que aprender.  Leonardo da Vinci

Amigos que trabajan en oficinas, bancos, colegios y otros lugares donde el ajetreo es constante me dicen que es imposible hacer pausas para descansar, que no tienen tiempo para refrescar el ánimo. Pero yo he descubierto que un descanso no tiene por qué dilatarse y ocupar una hora o treinta minutos. Basta con tomarse cinco minutitos o menos. Yo me bebo un vaso de agua y me asomo un ratito para respirar aire puro. En situaciones en que eso no es posible, descanso la vista mirando por una ventana, o me reclino y cierro los ojos. Relajarme físicamente me calma el espíritu. La inversión da sus frutos, pues todo marcha mejor una o dos horas después de esos cinco minutos de descanso.  Andrew Mateyak

Tú coronas el año con Tus bienes y Tus nubes destilan abundancia, destilan sobre los pastizales del desierto y los collados se ciñen de alegría. Se visten de manadas los llanos y los valles se cubren de grano; ¡dan voces de júbilo y aun cantan!   Salmo 65:11-13 (RVR 95)

Tú eres el que viertes los manantiales en los arroyos; van entre los montes, dan de beber a todas las bestias del campo, mitigan su sed los asnos monteses. En sus orillas habitan las aves del cielo; ¡cantan entre las ramas! Se llenan de savia los árboles del Señor, los cedros que Él plantó. Allí anidan las aves; en las hayas hace su casa la cigüeña. Los montes altos son para las cabras monteses; las peñas, para madrigueras de los conejos. ¡Cuán innumerables son Tus obras, Señor!  Salmo 104:10-12, 16-18, 24 (RVR 95)

Pasear al aire libre. Disfrutar del bosque, la playa, la montaña o el campo. Estimular el olfato, la vista, el oído y el tacto, así como la mente y las emociones, con el verde de las plantas, el trinar de los pájaros, las caricias de los rayos solares, la brisa y el agua pura. Con el aroma de las flores o la frescura de un parque. Son algunos de los mejores remedios que se conocen. Estos y otros deleites están al alcance de la mano y forman parte de uno de los recursos curativos más eficaces que se conoce: la Naturaleza. Toda una demostración de la vida en saludable equilibrio, que nos ayuda a equilibrar a nosotros mismos.   María Jesús Ribas

LABRAR LA PAZ. LABRAR LA PAZ

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.  Mateo 5:9

Todos los hombres desean la paz, pero muy pocos desean lo que contribuye a la paz.   Tomás de Kempis

Se siembra la paz desde la niñez, programando en el corazón las opciones que aseguran el respeto, la comprensión, la solidaridad, la justicia, la fraternidad, el perdón.  J. Dagorne

Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la comprensión y el respeto por los seres humanos. Los más poderosos obstáculos para ello son la ira y el odio, el temor y el recelo. De modo que es bueno que nos desarmemos internamente de estas armas negativas.  Tenzin Gyatso, xiv Dalái Lama

A veces superar una enemistad es muy difícil, y no hay fuerza de voluntad —por férrea que sea— capaz de borrar los resentimientos y antagonismos de larga data. ¿Cómo se hace, entonces, para vencer los prejuicios, el miedo y la desconfianza? La respuesta puede resumirse en una sencilla palabra: con amor.

«El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas» (Proverbios 10:12). El amor verdadero nos lleva a ver más allá de las faltas ajenas, y nos motiva a aceptar y perdonar a una persona a pesar de que nos haya perjudicado. Podemos amar al prójimo y contribuir a traer paz al mundo. Basta con que pidamos al Príncipe de Paz —Jesús— que nos infunda ese amor por nuestros semejantes que tanta falta nos hace.

La Biblia dice de Jesús: «Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación» (Efesios 2:14). El amor de Dios es la única fuerza capaz de forjar la paz auténtica, la unidad y el respeto mutuo.  Michael Roy

Caminar cuando los demás corren…
hablar en voz baja cuando los demás gritan…
sonreír cuando los demás se alteran…
hacer una pausa cuando los demás aceleran…
orar cuando los demás dudan…
tener paz interior a pesar de las circunstancias…
en eso consiste la serenidad.
Anónimo

La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y todo malentendido.  Anónimo

La paz no es una relación entre naciones. Es una condición de la mente producida por la serenidad del alma. La paz no es simplemente la ausencia de guerra. Es también un estado de la mente. Solamente la gente pacífica puede disfrutar de paz duradera.  Jawaharlal Nehru

La paz interior que irradia el Evangelio nos libera de nosotros mismos, aumenta nuestra sensibilidad hacia los demás y nos vuelve disponibles para el prójimo.  Jacques Philippe

Solamente puedes tener paz si tú la proporcionas.  Marie von Ebner-Eschenbach

Estar en paz con uno mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás.   Fray Luis de León

La paz no se hace en las mesas de negociaciones ni con tratados, sino en los corazones de los hombres.  Herbert Hoover

El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.  Proverbios 15:18

Iniciar una pelea es romper una represa; vale más retirarse que comenzarla.  Proverbios 17:14 (NVI)

Es honra del hombre evitar discusiones, mas cualquier necio puede iniciarlas.  Proverbios 20:3 (DHH)

No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. […] No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.  Romanos 12:17,18,21

FE Y CONFIANZA

El Señor es escudo a los que en Él esperan.  Proverbios 30:5

Soy un simple gorrioncito,
poco valgo yo en la vida.
De todos modos bendito
soy, porque Jesús me cuida.

Gorriones hay a granel,
en número incalculable.
Mas ninguno llega a caer
sin que lo sepa el buen Padre.

Si Dios cuida a una avecilla
como yo, insignificante,
no es ninguna maravilla
que para Él seas importante.
Gabriel García V.

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos [moneditas]? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios, pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.  Lucas 12:6,7

Cuando veas oscuro tu camino
y no tengas apoyo en derredor;
cuando sientas incierto tu destino,
espera en el Señor.
Cuando soplan fieros aquilones
y ruja contra ti la tempestad,
y te cerquen espesos nubarrones,
espera en el Señor.
El universo entero está en Su mano,
todo obedece a Su potente voz;
Él, de cielos y tierra es soberano.
Espera en el Señor.
Carlos Araujo

Al que espera en el Señor lo rodea la misericordia. Cobren ánimo y ármense de valor todos los que en el Señor esperan.  Salmo 32:10; 31:24 (NVI)

Confiar significa echar mano de los inagotables recursos de Dios.  Anónimo

Respuestas de Dios

Tú dices: «Es imposible».
Dios dice: «Para Mí, todo es posible» (Lucas 18:27).

Tú dices: «Estoy agotado».
Dios dice: «Yo te haré descansar» (Mateo 11:28).

Tú dices: «Nadie me quiere».
Dios dice: «Yo te amo» (Juan 3:16 y Juan 13:34).

Tú dices: «No puedo más».
Dios dice: «Te basta Mi gracia. Siempre puedes contar conmigo» (2 Corintios 12:9 y Salmo 91:15).

Tú dices: «No lo entiendo».
Dios dice: «Dirigiré tus pasos» (Proverbios 3:5,6).

Tú dices: «No puedo».
Dios dice: «Todo lo puedes con Mi fuerza» (Filipenses 4:13).

Tú dices: «No soy capaz».
Dios dice: «Yo sí soy capaz» (2 Corintios 9:8).

Tú dices: «No vale la pena».
Dios dice: «Valdrá la pena» (Romanos 8:28).

Tú dices: «No me lo perdono».
Dios dice: «Te perdono» (1 Juan 1:9 y Romanos 8:1).

Tú dices: «No puedo salir adelante».
Dios dice: «Proveeré cuanto te haga falta» (Filipenses 4:19).

Tú dices: «Tengo miedo».
Dios dice: «No te he dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7).

Tú dices: «Siempre estoy preocupado y ando contrariado».
Dios dice: «Echa toda tu ansiedad sobre Mí» (1 Pedro 5:7).

Tú dices: «Me falta fe».
Dios dice: «A cada uno le he dado una medida de fe» (Romanos 12:3).

Tú dices: «No soy inteligente».
Dios dice: «Te daré sabiduría» (Santiago 1:5 y 1 Corintios 1:30).

Tú dices: «Me siento muy solo».
Dios dice: «No te desampararé ni te dejaré» (Hebreos 13:5).

La confianza en el gran amor que tiene Jesús por nosotros no solo nos hace felices, sino que ejerce un efecto estabilizador en nuestra vida. Cuando estamos persuadidos de que nos ama, cuando somos conscientes de que se preocupa enormemente por nuestro bienestar y felicidad, esa certidumbre nos serena y nos equilibra, aunque suframos desilusiones, desengaños, dificultades o cualquier otra cosa que nos depare la vida. Su amor es lo único en este mundo absolutamente perfecto e infalible. Hay muchas cosas agradables, bellas y maravillosas, pero nada tan perfecto como Su amor. Él es perfecto, al igual que Su amor, que es perdurable y digno de toda confianza, para siempre.   María Fontaine

Señor, permanece…
en mí para fortalecerme;
fuera de mí para protegerme;
sobre mí para resguardarme;
debajo de mí para sostenerme;
delante de mí para dirigirme;
detrás de mí para rescatarme,
alrededor de mí para confortarme.
Lancelot Andrews

«Confíen en el Señor, su Dios, y se sentirán seguros. Los que confían en el Señor son inconmovibles; igual que el monte.»  2 Crónicas 20:20; Salmo 125:1 (DHH)

NO TEMAS

Ten calma; no temas ni se turbe tu corazón.  Isaías 7:4 (RVR 95)

En cierta ciudad oriental, una mujer pobre se quejó al sultán de que unos ladrones le habían robado todo mientras dormía.

—¿Por qué te dormiste? —preguntó el sultán.

—Señor mío —respondió la mujer—, me dormí porque pensé que tú siempre permanecías despierto.

El sultán, complacido por la sencilla fe de la mujer en que él cuidaría de su pueblo, le devolvió más de lo que había perdido. El creyente puede acostarse a dormir con la misma tranquilidad, sabiendo que Dios vela siempre por él. El Señor no se adormece ni se cansa de velar.  Leyenda árabe

El miedo es mal compañero.

El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.

El miedo abulta las cosas. Es tan abultante que hace de un mosquito un elefante.

El temor siempre sospecha lo peor.

Más grande es el miedo que el riesgo.  Refranes españoles

Alma que al Alto veneras
y a Dios rindes culto santo:
¿Por qué si en Su gracia esperas,
sientes temor, desesperas
y en tu ser reina el espanto?

Si a Dios, alma, amas y adoras,
no albergues vano temor,
antes ama a todas horas,
que Aquel cuya gracia imploras
de ti solo pide amor.
Jerónimo Chicharro de León

Vivir en el planeta Tierra ha llegado a ser pavoroso y estresante. Algunos quisieran encontrar un refugio, sellar las ventanas y las puertas y marginarse de todo.

No sirve de nada hacer de cuenta que los problemas no existen. Por otra parte, no tienes por qué abrigar miedos, pues Yo velo por ti. Cuando te invada el temor ante una situación peligrosa, refúgiate en Mí. Ten la certeza de que te protegeré. Cuando no puedas ocuparte de tus seres queridos, encomiéndamelos. Cuando se produzca una crisis nacional o internacional, Yo dispondré un refugio para ti y los tuyos.

Aunque ocurriese lo impensable —que tú o alguien a quien quieres mucho perdieran la vida—, ten por cierto que te aguarda una existencia mejor en el más allá. En el Cielo se remediarán todos los males de este mundo.

Ya ves, tienes infinidad de motivos para preocuparte. Sin embargo, no hace falta que te alarmes. Déjalo todo en Mis manos. Yo velo por ti.  Jesús

El célebre navegante y explorador portugués Vasco de Gama realizaba el que sería su último viaje transoceánico. Sorprendida la expedición por un temporal, el pánico se apoderó de la tripulación, a la que calmó gritándole con estruendosa voz:

—¡No se asusten, portugueses! ¡Es el mar que tiembla ante nosotros!  Diccionario de anécdotas (Editorial América)

La fe es ver lo invisible, creer lo increíble y recibir de Dios lo imposible.  Corrie ten Boom

El que tiene fe se hace obstinado en lo que cree y camina intrépido y resuelto, despreciando dificultades y peligros, decidido a soportar cualquier apuro.  Francesco Guicciardini

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: «Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré». Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con Sus plumas te cubrirá y debajo de Sus alas estarás seguro; escudo y protección es Su verdad. No temerás al terror nocturno ni a la saeta que vuele de día, ni a la pestilencia que ande en la oscuridad, ni a mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto al Señor, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a Sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; herirás al cachorro del león y al dragón. «Por cuanto en Mí ha puesto su amor, Yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido Mi nombre. Me invocará y Yo le responderé; con él estaré Yo en la angustia; lo libraré y lo glorificaré. Lo saciaré de larga vida y le mostraré Mi salvación».  Salmo 91 (RVR 95)

Dios es el refugio nuestro;
es de nuestros padeceres
curación, y en el asedio
torre invicta y mano fuerte.

Él hace que no temblemos
cuando los abismos hierven,
y al amago de Su fuerza
las montañas se estremecen.
Alonso de Virués

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme? Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.  Salmo 27:1,3

No me asustan los numerosos escuadrones que me acosan por doquier.  Salmo 3:6 (NVI)

Eleva el pensamiento,
al Cielo sube.
Por nada te acongojes,
nada te turbe.
A Jesucristo sigue.
Ven, no desmayes;
y venga lo que venga,
nada te espante.

Confianza y fe viva
mantenga el alma;
el creyente que espera
todo lo alcanza.
Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.
Teresa de Jesús

No es más valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo.  Nelson Mandela

No temas, porque Yo te redimí; te puse nombre, Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti. Porque Yo […] soy tu Salvador […]. A Mis ojos eres de gran estima, […] y Yo te he amado […]. No temas, porque Yo estoy contigo.  Isaías 43:1-5

Jesús dormía en la barca. Las olas se encrespaban, el viento rugía y la tormenta azotaba a la pequeña embarcación. Sus discípulos estaban aterrados: temían por su vida viendo la fuerza del viento y de las olas. Acudieron a Jesús y lo despertaron, rogándole que los salvara. Él tenía la solución. Ordenó al mar: «Calla, enmudece», y hubo paz. El viento cesó, y sobrevino una gran calma (Marcos 4:35-42). Sea lo que sea que nos turbe, nosotros también podemos hallar paz si acudimos a Jesús.  Abi May

Dios nos ofrece paz y sosiego en medio de la ansiedad y la turbación: «Estas cosas os he hablado para que en Mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo» (Juan 16:33). Cuando arrecia el temporal, Él puede calmar los vientos y aquietar las aguas: «Él, levantándose, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Calla, enmudece!”» (Marcos 4:39). En medio de cataclismos, Dios puede ser nuestro refugio: «Dios es nuestro amparo. Por tanto no temeremos aunque se traspasen los montes al mar» (Salmo 42:1,2). Cuando estamos agotados, «queda un reposo para el pueblo de Dios» (Hebreos 4:9).  Gabriel García V.

Antes dejará Dios el Cielo sin ángeles que a un hijo Suyo indefenso.  Anónimo

El Señor es bueno, fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en Él confían.  Nahúm 1:7

Valor es el temor que se ha entregado a Dios en oración.  Dorothy Bernard

Bien notas, escudero fiel y leal, las tinieblas de esta noche, su extraño silencio, el sordo y confuso estruendo de estos árboles, el temeroso ruido de aquella agua en cuya busca venimos, que parece que se despeña y derrumba desde los altos montes de la luna, y aquel incesante golpear que nos hiere y lastima los oídos; las cuales cosas todas juntas, y cada una por sí, son bastantes a infundir miedo, temor y espanto en el pecho del mismo Marte, cuanto más en aquel que no está acostumbrado a semejantes acontecimientos y aventuras; pues todo esto que yo te pinto son incentivos y despertadores de mi ánimo, que ya hace que el corazón me reviente en el pecho con el deseo que tiene de acometer esta aventura, por más dificultosa que se muestra; así que aprieta un poco las cinchas a Rocinante y quédate a Dios…  Miguel de Cervantes (Don Quijote)

Al Cielo se puede viajar en primera o en segunda clase. «En el día que temo, yo en Ti confío» (Salmo 56:3) es como un boleto de segunda. En cambio, el de primera viene descrito en Isaías 12:2: «Confiaré y no temeré». Esta última es la mejor manera. Mejor comprar un pasaje de primera clase, ¿no te parece?  Dwight Moody

Una noche un hombre se vio obligado a cruzar un río congelado. A pesar de las aseveraciones de la gente del lugar, que había cruzado el hielo innumerables veces sin ningún inconveniente, el viajero temía atravesarlo. Finalmente empezó a cruzarlo a gatas. Al llegar a la mitad le llamó la atención un ruido distante. ¡Cuál no sería su sorpresa cuando al poco tiempo vio pasar cerca de él una yunta de caballos que tiraban de una pesada carga de lingotes de hierro! El hielo no dio la menor señal de quebrarse.  Anónimo

Señor, Tú me examinas, Tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando Tú, Señor, ya la sabes toda. Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de Tu mano. Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo. ¿A dónde podría alejarme de Tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de Tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás Tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí Tu mano me guiaría, ¡me sostendría Tu mano derecha!  Salmo 139:1-10 (NVI)

Con todas las entrañas de mi pecho
te abrazaré, mi Dios, mi esfuerzo y vida,
mi cierta libertad y mi pertrecho,
mi roca, donde tengo mi guarida,
mi escudo fiel, mi estoque victorioso,
mi torre bien murada y bastecida.

¿Quién hay fuera de Ti, Señor, que acuda
cuando la fuerza y seso desfallece?
¿Qué roca hay que asegure sin Tu ayuda?
Dios es el que me anima y fortalece,
el que todos mis pasos encamina
y hace que ni caiga ni tropiece.
Fray Luis de León

CONSUELO. CONSUELO

Dios, que consuela a los abatidos, nos consoló.  2 Corintios 7:6 (NVI)

Cuando lloras por las veces que intentaste
y tratas de olvidar las lágrimas que lloraste,
solo ves pena y tristeza y el futuro incierto te pesa,
pero hallarás paz en medio de la tormenta.

Puedes tener paz en la tormenta,
esperanza cuando no puedas seguir.
Aun con tu mundo hecho pedazos,
el amor guiará tus pasos,
y tendrás paz en medio de la tormenta.

Muchas veces me siento igual que tú,
y mi corazón anhela esa quietud.
Cierro los ojos de mi alma
y encuentro allí la calma
y la paz en medio de la tormenta.

Si la noche se te hace interminable
y la oscuridad no deja de asediarte,
no pierdas nunca la esperanza
que pronto llega la calma
y la paz en medio de la tormenta.
Letra de un tema musical de Kirk Allen

«Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro y de mucho poder; y Su entendimiento es infinito.»  Salmo 147:3-5

Dios nos consuela para tornarnos en consoladores. No nos conforta para ponernos en situación confortable, sino para que podamos empatizar con otros que sufren y sentir el dolor ajeno, y así estar mejor equipados para dar una mano y reconfortar a quienes nos necesiten.  Gabriel García V.

El Dios de toda consolación […] nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.  2 Corintios 1:3,4

Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación.  Mateo 5:4 (RVR 95)

Repara en la casa ajena y hallarás chica tu pena.  Refrán español

Al buen consolador no le duele la cabeza.  Refrán español

Se cuenta que hace años una mortífera explosión dejó a muchísimos hombres atrapados en una mina de carbón del norte de Inglaterra. No se podía hacer nada. En la entrada de la mina se congregó una multitud, entre la cual se encontraban numerosos familiares de las víctimas. Un clérigo, a quien se le había pedido que dirigiera unas palabras a la muchedumbre, hizo la siguiente reflexión: «Para nosotros es muy difícil entender por qué permitió Dios que se produjera tan terrible tragedia. Tengo en mi casa un viejo señalador de libros que me regaló mi madre. Es de seda bordada. Al mirarlo por el revés no se ve más que una maraña de hebras. Parece algo mal hecho, confeccionado por manos inexpertas. Pero al darle la vuelta y fijarse en el anverso, aparece en hermosas letras bordadas la frase: “¡Dios es amor!” Hoy vemos esta tragedia por el lado de atrás. Un día la veremos desde otro punto de vista y entonces entenderemos».  Anónimo

Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa nos podrá separar del amor de Dios.  Romanos 8:38,39

La vida es dura, y no siempre resulta fácil hallarle el porqué a ciertas situaciones desconcertantes. Cuando todo te sale al revés, es natural que pongas en duda Mi amor. No obstante, en esos momentos precisamente quiero allegarme más a ti. Mi amor te comunicará fuerzas para sobrellevar las dificultades. Quiero que te tranquilices y sepas que siempre hay alguien que te ama, que ve infinitas posibilidades en ti, a quien agradas tal cual eres. Esa persona soy Yo. Pase lo que pase, cuenta siempre con Mi amor incondicional. Ese amor te ayudará a remontar todo obstáculo. Será una luz en medio de las sombras, una brújula cuando vagues sin rumbo, un ancla que te sujete en la tormenta y un manto que te abrigue y te conforte cuando estés a la intemperie a solas. Ten presente que no tienes que pagar nada por ese amor: te lo concede libremente alguien que te ama sin reservas.  Jesús

En situaciones difíciles no podemos hacer otra cosa que buscar consuelo en Jesús y en Su Palabra. Hablo por experiencia. Sé que a pesar de las pérdidas, de las lágrimas, de los disgustos y de los interrogantes, puedes hallar paz si tienes presente que Jesús te ama. Lo más importante que debes recordar ahora mismo es que el Señor te quiere mucho. Pase lo que pase, por grandes que sean las tinieblas, por difícil que sea la batalla, por oscuro que esté el túnel, por prolongado que sea el sufrimiento, Jesús te ama.

Él nunca nos da la espalda. Nunca cierra los ojos para no ver nuestras necesidades, ni se tapa los oídos para no oír nuestras llamadas de socorro o peticiones de consuelo. Cuando más angustiado te sientas y más sombría te parezca la situación, cuando más confundido estés y casi ni sepas cómo orar, el Señor derramará Su amor sobre ti con mayor abundancia.  María Fontaine

¿Me comprende Jesús?

¿Crees que Jesús se conmueve al ver
mi amargura y mi pesar,
que agobiado estoy de preocupación
y con ganas de abandonar?

Ay, sí, yo sé que al verme Él
se compadece de mí.
Si la noche es larga y el día una carga,
mi Salvador lo ve.
Frank Graeff

Jesús todavía se acuerda cuando el mundo olvida.  Anónimo

A veces, en momentos de zozobra y desconsuelo, no hay mejor remedio que acudir al Señor y recostarse en Su pecho. Cuéntale tus penas, tus inquietudes, tus fallos. Desahógate con Él. Tiene el oído siempre atento, y Su corazón está dispuesto a acogerte. Un ratito con Jesús puede devolverte la paz y el sosiego. «Vuelve ahora en amistad con Dios, y tendrás paz. Confía siempre en Él […]. Ábrele tu corazón cuando estés ante Él. ¡Dios es nuestro refugio!» (Job 22:21; Salmo 62:8, NVI).

El sufrimiento es parte integral de la vida; pero todos podemos tener la maravillosa fe y seguridad de que Jesús nos acompaña en el dolor y nos dará la serenidad y la templanza necesarias para superarlo. «Nuestro Sumo Sacerdote [Cristo] puede compadecerse de nuestra debilidad, porque Él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros» (Hebreos 4:15, DHH).  Gabriel García V.

Aunque no puedo prometerte que te guardaré de las tormentas de la vida, sí te aseguro que te acompañaré cuando pases por ellas. Mi ayuda se hace patente de múltiples formas. Puede que no siempre se manifieste tal y como lo esperabas, pero se hará sentir. Nunca te abandonaré a tu suerte para que bregues por tu cuenta.

Cuando me pidas ayuda, responderé tus plegarias. Cuando tengas miedo, te infundiré fe para confiar en Mí, paz interior y valor para seguir adelante. Cuando estés débil y agotado, apóyate en Mí: te transmitiré fuerzas que no has conocido jamás. Cuando tengas el corazón hecho pedazos, Yo te lo recompondré.

No puedo impedir que sufras contrariedades y pesares, pero sí puedo hacerlos más llevaderos y lograr que al final redunden en bien tuyo. Puedo hacer que tu espíritu se eleve por encima de los avatares de la vida. Tras las nubes el sol siempre brilla. Soy el arco iris tras la tempestad. Esta tormenta pasará. Mientras tanto, permíteme que te guarde en medio de ella.  Jesús

Ciertamente es un consuelo saber que «a los que aman al Señor, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28). Es más, es imprescindible convertir esta promesa de la Biblia en un elemento fundamental de nuestra vida, a fin de salir victoriosos de las numerosas pruebas, dificultades y tentaciones a las que nos enfrentamos.

Cuando descubrimos que no hay mal que por bien no venga, la vida se nos enriquece, aprendemos más, tenemos más paz interior y reconocemos más fácilmente la mano del Señor en nuestra existencia. Va una diferencia como de la noche al día entre ver un aluvión de problemas, pruebas y tribulaciones y esperar lo peor, y contemplarlo con la ilusión y expectativa de descubrir el mucho bien que sabemos que nos traerá el Señor por ese medio.  María Fontaine

Nada me ha de faltar: Dios es mi guía.
Soy flaco, y nada sé de mi destino,
pero, ¿qué ha de temer en su camino
el que en su Dios confía?
Justo Pérez de Urbel

EL MAÑANA

Por esto tengo esperanza: que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan Sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es Tu fidelidad!  Lamentaciones 3:21-23 (NBLH)

Dije al que estaba a la entrada del año: «¡Dame una luz para internarme sin peligro en lo desconocido!»

Y me respondió: «Al entrar en la oscuridad, dale la mano a Dios; te será más útil que una luz y te brindará más seguridad que un camino conocido».  Minnie Louise Haskins 

No tenemos que preocuparnos por lo que nos espera más adelante. Si avanzamos hasta el horizonte, al llegar allí veremos un nuevo horizonte.  Anónimo

Hay algo tan necesario como el pan de cada día y es la paz de cada día, la paz sin la cual el pan es amargo.  Amado Nervo

El hoy es mío; el mañana no lo fío.  Refrán español

La ansiedad no consume las angustias de mañana; consume únicamente las fuerzas que tenemos hoy.  Charles Spurgeon

No tiene sentido preocuparse por el futuro. Para qué abrir un paraguas antes que comience a llover.  Vima Dasan

El futuro es tan halagüeño como las promesas de Dios.  William Carey

Los afanes del mañana son cargas que hacen más pesado el presente. No es prudente recargar con ellos el día de hoy. Concéntrate en lo que tienes que hacer hoy y nada más.  Abi May

Que tu pensamiento no rebase el tiempo presente; he aquí el secreto de la paz.  Omar Jayam

Puede que no conozcamos el futuro, pero conocemos al que tiene el futuro en Sus manos.  Stuart Hamblen

Vive despreocupadamente ante Dios, que Él se preocupa por ti.  1 Pedro 5:7 (MSG)

No temas el mañana. Dios ya se encuentra allí.  Anónimo

No te metas a la cama esta noche con el día de mañana a cuestas.  Norman Vincent Peale

Sigo con la mirada al gorrión mientras revolotea de aquí para allá buscando alimento y donde anidar. Yo lo guío, y él confía en Mí. No se preocupa por lo que no tiene. Se dedica a lo suyo y confía en que Yo proveeré para sus necesidades. Aunque los gorriones son pequeños y numerosos, Yo los conozco a todos y velo por ellos. No me olvido de ninguno.

Tú tienes para Mí mucho más valor que todos los gorriones juntos. Si me preocupo tanto por esas aves tan pequeñas, ¿no me preocuparé también por ti?

Conozco tus cuitas, tus desdichas, tus temores. Estoy aquí para infundirte fe y responder a tus oraciones; pero para eso es preciso que confíes en Mí como hace el gorrioncito. A él no lo verás aleteando frenéticamente, asustado, sino que vive tranquilo, con la confianza de que no le quito los ojos de encima y lo cuidaré.

Tengo también la mirada puesta en ti y estoy siempre listo para prestarte asistencia. Así que confía en Mí, ¿de acuerdo? Que sea Yo quien se preocupe.  Jesús

No se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? Y por la ropa, ¿por qué se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si Dios así viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe? Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas.  Mateo 6:25,26,28-30,34 (NBLH)

Todos los días podemos tener la paz de Dios si dejamos de agitarnos por lo que podría ser, o lo que pudo haber sido, y nos concentramos en lo que es.  Jean-Pierre de Caussade

Epílogo

El miedo nos paraliza, pero la fe nos libera, nos activa. Hoy, como nunca, precisamos fe para superar nuestros temores, paz para aquietar nuestra agitación. El saberse amado y protegido por Dios es una de las mayores seguridades. Es ese baluarte del que no se cansan de hablar los autores de los Salmos. Si ponemos nuestras preocupaciones en manos de Dios, Él nos dará esa tan ansiada paz.

Ábrele el corazón al Príncipe de Paz —Jesús— e invítalo a vivir en ti. Lo puedes hacer ahora mismo, mediante esta sencilla oración o una parecida:

Jesús, sé que Tú me puedes proporcionar la paz que he estado buscando. Entra en mi corazón y llénalo de Tu amor y Tu luz. Perdona mis faltas y regálame la vida eterna. Amén.

Anuncios

Un comentario »

  1. sorangel de gil dice:

    Que bendición haber leído el libro sobre la Paz , sigan adelante porque de esa manera están bendiciendo muchas vidas , gracias Dios los bendiga esa lectura ha llenado mi vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s